31 agosto 2016
11 julio 2016
26 abril 2016
04 noviembre 2015
Desde la izquierda, no voto en blanco
El formidable ataque
contra los trabajadores y el pueblo que augura un eventual triunfo de Cambiemos, erradica cualquier
posibilidad de ser neutral.
No quiero cargar con
la culpa de haber callado ante el peligro.
POR QUE NO VOTO A
MACRI:
1-
Por los
festejos anticipados de la oligarquía, las multinacionales y la usura
internacional. El sorpresivo resultado electoral conquistado por Cambiemos, provocó la euforia de la
Sociedad Rural, la UIA, el FMI y otros representantes del gran capital; que
tuvo su correlato en el alza bursátil de las acciones argentinas, imaginando
los excelentes negocios que piensan realizar con la megadevaluación del dólar,
las facilidades para los capitales golondrinas y la importación. Los argentinos
recordamos con estremecimiento las épocas que se aplicaron esos planes que
arruinaron a la industria nacional, multiplicaron las deudas y la desocupación.
2- Por las consecuencias de la liberación del
dólar. Liberar el mercado del dólar, como anunció Macri, implicará llevar
su cotización a valores de entre 15 y 20 pesos, y significará que todos los que
dependen de un ingreso fijo van a sufrir una drástica reducción, por la
disparada de los precios que se derivará de una devaluación semejante. Esto
generará una transferencia colosal de recursos hacia los exportadores y grandes
empresarios. Cualquier trabajador que vote a Cambiemos debe saber que está avalando que le metan impúdicamente
la mano en el bolsillo.
3-
Porque no
se puede combatir la inseguridad aumentando la marginalidad. Una parte de
los votantes del macrismo definieron su apoyo por la inseguridad que sufren.
Para que eso ocurra, fueron determinantes las políticas neoliberales que
destruyeron el empleo y condenaron a la marginalidad a millones de personas. Si
se implantan las leyes selváticas del mercado, la drástica eliminación de
subsidios e incentivos a la demanda; el previsible resultado será un
considerable aumento de nuevos contingentes de excluidos que, en su
desesperación, van a alimentar mucho más la inseguridad y dejarán para la clase
media la única salida de abroquelarse en nuevas y más complejas
fortificaciones.
4-
Porque un
corrupto no puede terminar con la corrupción. El argumento cínicamente
utilizado por los referentes macristas y por las corporaciones mediáticas es el
de terminar con la corrupción. El caso Niembro sacó a la luz el modus operandi de Macri: contrataciones
directas a los amigos, montos inusitadamente inflados para las obras, productos
o servicios contratados –que en algunos casos ni siquiera se realizan- y
utilización del nombre de empresas que ni sabían que habían sido contratadas.
El récord de cotización de las acciones de su amigo Caputo (contratista de la
mayoría de las obras públicas porteñas) indica que el mercado percibe que los
negociados se van a multiplicar si gana el PRO. Pero, ¿puede sorprender que un
miembro de la familia Macri incurra en esas prácticas? La historia de su
enriquecimiento fue fruto de acciones non
sanctas: su endeudamiento externo fue absorbido por el Estado y su
prosperidad fue amasada en negociados con dictadores (las sospechosas y
abultadas concesiones conquistadas por Manliba) y privatizadores. Macri no
cumplió con el contrato de privatización del Correo y fue procesado por
contrabando de autos. Los que creen que Macri va a terminar con la corrupción,
pecan de un exceso de inocencia.
5-
Porque
augura mucha rosca y poca independencia de la Justicia. Existen muchas
evidencias del comportamiento amañado de Macri con el Poder Judicial. Las
numerosas causas que se le iniciaron (y que en varias fue procesado) terminaron
cajoneadas, prescriptas o paralizadas por las chicanas de sus abogados. Siempre
tuvo una afición por rodearse de jueces y fiscales adictos, como los demuestra
la inclusión del fiscal Stornelli en la directiva de Boca. Angelici es el gran
operador que organiza roscas y agasajos para tener armada una red de protección
que les garantice impunidad. Por eso, resulta incongruente la pregonada
independencia del poder judicial con las acciones llevadas a cabo.
6-
Por el
huevo de la serpiente que se está incubando. La serie de acciones violentas
protagonizadas por grupos de choque fascistas en Mar del Plata contra las
manifestantes del encuentro de mujeres y la salvaje agresión contra jóvenes gays,
no pueden aportar otra cosa que perplejidad. Las concretaron sectores
vinculados al intendente electo por Cambiemos
Carlos Arroyo, un conocido admirador del nazismo. Resulta preocupante que Macri
no haya repudiado esas acciones y que viaje a festejar con ese sujeto. Es
coherente con sus antecedentes: la represión contra indigentes a través de la
fuerza especial que creó, la del Borda -que incluyó a los pacientes- o la de
los activistas culturales de la Sala Alberdi. A lo que se agrega el espionaje
telefónico que diseñó con el Fino
Palacios y Ciro James, y su prédica conciliadora con los genocidas –cómo
sugestivamente impulsó la UCA, la incubadora de sus cuadros dirigentes-, augura
que los juicios y el esclarecimiento del genocidio tendrán con Macri un nuevo
Punto Final. Con el PRO en el poder se corre el riesgo de que estos embriones
fascistas se potencien y se conviertan en un verdadero peligro para la
democracia y la libre expresión de las ideas.
7-
Por la
riesgosa concentración de poder que significará gobernar la ciudad, la provincia
y la Nación. Semejante conquista de la derecha argentina significará que la
jauría oligárquica que se encuentra agazapada desate su furia más desenfrenada
contra los sectores populares. El compromiso público de Macri en el último
Coloquio de IDEA –la crema empresaria- de que “va a consensuar todo con ellos”,
es un indicio del peligro que se cierne sobre los asalariados, jubilados y el
pueblo. Las corporaciones impondrán sus condiciones y, como han sostenido,
resulta previsible que se congelarán paritarias y aumentos salariales. Además,
ya han anticipado que planean eliminar los subsidios, reajustar las tarifas,
liberar las importaciones, pagar a los fondos buitres y reendeudar al país. Por
lo tanto, este enorme poderío de la derecha, sin lugar a dudas, romperá todas
las compuertas para generar un ataque vengativo contra los más desprotegidos.
Es un peligro que no puede dejar de considerarse sin sentir culpa por la
complicidad cometida.
POR QUE SCIOLI
El voto crítico a favor del Frente por la Victoria podría
estar plenamente justificado con sólo advertir el peligro que se cierne sobre
los trabajadores. Pero, existen otros aspectos a tomar en cuenta. A pesar de la
tibieza y generalidades de su discurso, Scioli planteó su compromiso de
continuar la política hacia los sectores populares, como las paritarias, los
reajustes periódicos de jubilaciones y asignaciones, y la mantención del
sistema previsional de reparto; la jerarquización de los derechos humanos, la
recuperación de YPF y Aerolíneas, y la resistencia a los embates de los fondos
buitre. Recalcó el criterio de que el estado debe tener un rol activo en la
economía, tanto en la regulación como en el fomento de las actividades
consideradas estratégicas, como los desarrollos científico- tecnológicos y su
industrialización, y manteniendo la gratuidad de la enseñanza y la salud
pública.
Esta postura resulta propicia para plantear el debate y la
profundización de estas medidas, como la reforma impositiva que grave
progresivamente la renta empresaria y la necesaria nacionalización del comercio
exterior y del sistema bancario, entre otras medidas esenciales para terminar
con las corridas cambiarias y la fuga de capitales, y poder volcar hacia los
trabajadores y el pueblo los inmensos recursos que se apropian los monopolios y
el capital financiero.
El 2 y 3 de noviembre de 1977
Una noche de
secuestros de obreros ceramistas
Por Bernardo Veksler
“Como estábamos despedidos, con mi mujer nos quedábamos a
ver televisión, que en esa época la trasmisión terminaba a la una de la
madrugada. A esa hora se escuchó que nuestro perro empezó a ladrar, me asomo y
veo que entran varios tipos corriendo por el pasillo, con armas largas y con
pistolas en las manos. Yo le digo a mi esposa: ‘nos vienen a buscar’. Uno
golpea la puerta y empieza a gritar ‘dale, dale; abrí’. Me pongo a un costado y
abro la puerta, se meten y uno me agarra del cuello, me tira al piso y me pone
una pistola en la cabeza y me preguntan: ‘¿vos sos Pablo? (...) Pasó más de
media hora así y vino uno que dijo: ‘en el fondo hay otra casa’. Tenía un
hermano discapacitado de unos cuarenta años, que después también desapareció,
venía para mi casa alarmado por los ruidos y lo agarraron a golpes. Les digo:
‘por favor, no le peguen que es enfermo’ y al rato lo dejaron. En tanto, ya se
llevaban a Pablo (…) años después, los vecinos se animaron a hablar y dijeron
que eran todos camiones del Ejército, del Batallón 601”.
Este relato de
Ramón Villanueva, es uno de los testimonios presentados por el autor de esta
nota en el libro La Batalla de los Hornos
que describen los operativos llevados a cabo durante la noche del 2 y la
madrugada del 3 de noviembre de 1977. En pocas horas fueron secuestrados al
menos siete obreros de la fábrica Lozadur: las hermanas Felicidad y Dominga
Abadía Crespo, Sofía Cardozo, Elba María Puente Campo, los delegados Pablo
Villanueva e Ismael Notaliberto y Francisco Palavecino, directivo del sindicato
ceramista.
El circuito de
terror había comenzado antes de la medianoche en Del Viso, en la casa de las
Abadía Crespo; luego continuó en la vivienda de los Villanueva, en Adolfo Sourdeaux;
en la de Ismael Notaliberto, en Boulogne;
y en la de Francisco Palavecino, en Don Torcuato.
El 27 de octubre, habían sido secuestrados los ceramistas Juan Carlos Panizza, Faustino Gregorio Romero y José Agustín Ponce, en la propia planta fabril de Cattaneo, y Jorge Carlos Ozeldín, secretario gremial del sindicato, fue arrancado de su domicilio.
El 27 de octubre, habían sido secuestrados los ceramistas Juan Carlos Panizza, Faustino Gregorio Romero y José Agustín Ponce, en la propia planta fabril de Cattaneo, y Jorge Carlos Ozeldín, secretario gremial del sindicato, fue arrancado de su domicilio.
No obstante,
todavía perdura el interrogante sobre la cantidad de víctimas que esta patota
consumó en esa saga sangrienta. Un documento desclasificado del Departamento de
Estado de los Estados Unidos (Disappearance
of ceramics workers in 1977), dio cuenta de un informe girado por la embajada
en Buenos Aires, a raíz de estos secuestros.
La delegación
diplomática informaba: “hemos podido
confirmar estas desapariciones a través de una fuente que consideramos segura,
que está en contacto con la administración de la firma. Esta fuente informa
que, en total, él ha oído denuncias de entre 15 y 20 desapariciones de trabajadores
de Lozadur en noviembre de 1977 y de 5 a 10 de trabajadores de otras plantas de
cerámica en la misma área, posiblemente por elementos de inteligencia operando
desde la Escuela de Comunicaciones en el cercano Campo de Mayo (…) Otra fuente
que se codea con agentes de inteligencia del Ejército nos dijo que 19
trabajadores de cerámica fueron ejecutados en Campo de Mayo en noviembre de
1977.
El documento incluía
un comentario: “creemos que hay un alto
grado de cooperación generalmente entre representantes de la administración y
las agencias de seguridad orientada a eliminar infiltrados terroristas de los
lugares de trabajo industriales y a minimizar el riesgo de conflicto”.
Los obreros
ceramistas se venían destacando por su combatividad desde que su antigua bronca
estalló en mayo de 1973. Esas luchas les permitieron obtener importantes
reivindicaciones laborales y salariales, y la expulsión de la conducción sindical
de Roberto Salar. Los ceramistas fueron el único gremio que logró remover a su
dirigencia por la acción directa. Este logro se pudo concretar gracias a la actuación
de la Agrupación Evita (JTP) que encabezó esas movilizaciones.
Los días previos a
los secuestros, los obreros de Lozadur y Cattaneo venían desarrollando medidas
de fuerza en pos de lograr un aumento de salarios. A principios de octubre,
Pablo Villanueva fue citado al Ministerio de Trabajo para una reunión con la
patronal y el interventor del sindicato ceramista de Villa Adelina, gendarme
Máximo Milarck. Allí, fue responsabilizado por el conflicto y amenazado de
aplicarle la Ley de Seguridad Nacional.
La complementariedad
entre militares y patrones dio un nuevo paso, la empresa de la familia Amoroso
Copello despidió a trescientos cincuenta del millar de operarios que contaba. Luego,
los militares consumaron el macabro operativo destinado a aplastar el conflicto
a sangre y fuego.
12 septiembre 2015
Sobre el día después del Día del Maestro
Ya pasaron los consabidos agasajos a los que ejercen el decisivo rol de docentes. Debería ser un buen momento para generar espacios de debate sobre la actualidad y su proyección para que nuestra sociedad pueda mejorar.
Encontré un viejo texto, que difundió un docente que participó de un encuentro en la ciudad mexicana de Puebla, que me pareció interesante para promover esa saludable dinámica y aportar a ese necesario debate.
¡A TOMAR LAS ESCUELAS…!
“Yo soy solamente si tu también eres”
Desmond Tutu
Obispo Anglicano Sudafricano
Si , a tomar las escuelas, porque nos da rabia que estén como están
Porque la mejora de la educación no puede venir de las decisiones cupulares, nacionales o internacionales.
La nueva escuela, la nueva educación, debe surgir de cada maestro, de cada escuela, de cada región, de cada estado.
Por eso hay que tomar las escuelas, para recuperar el rumbo de la escuela mexicana después de la revolución, y es eso precisamente lo que nos dicen los padres de familia, los alumnos y decimos los maestros:
Alumnos:
“Una escuela que te enseñe a sentirte orgulloso como eres”
“En la que puedas crear y proponer cosas nuevas”
“Si, propongo actividades que ayudan a mis compañeros a aprender cada día más”
“Una escuela en la que si respetan mis derechos y mis costumbres”
Padres de familia:
“Una educación que proporcione a los hijos e hijas habilidades para ser independientes en sus ideas.”
“Debe ser útil.”
“Que eduque en los valores.”
“Que sirva para aprender para la vida.”
“Que vuelva a los alumnos reflexivos y emprendedores.”
“Que los enseñen a no callar, a defender sus derechos”
“Que los enseñen a hacer cosas, a producir para mejorar a la familia y la comunidad”
Maestros:
“Mejorar las características del medio ambiente tomando en cuenta sus necesidades, respetando la diversidad cultural como patrimonio de la nación, ya que la educación no es solo el conocimiento de asignaturas, junto a él van de la mano los valores humanos, para concebirla como una educación integral”
“Es importante que los contenidos curriculares estén encaminados a resolver las necesidades de los alumnos y de sus comunidades, por ello debemos educar para la vida y para e progreso de su entorno” (*)
(*) Nota: Tomado de la consulta
Esta es la escuela que quieren y queremos:
La escuela donde las manos tocan, crean, producen y gozan
La escuela donde se descubre y se debate.
La escuela de la mano levantada para preguntar, refutar o proponer.
La escuela de la novedad, del descubrimiento y del asombro
La de la apropiación de la palabra
La escuela del disfrute de enseñar y el goce de aprender.
La escuela de la transgresión y de la autonomía.
De la solidaridad y del respeto.
La escuela donde se trabaja en equipo
La escuela donde la mujeres tienen los mismos derechos que los hombres
La escuela donde se ama a la tierra y se la cuida
La escuela que respeta, valora y promueve las culturas originarias
La escuela de la corporalidad, de la interioridad, de la conciencia, de la comunidad.
La escuela donde se ama la vida y se acrecienta
La escuela formadora de sujetos
Esta es la escuela que queremos, esta es la escuela que hay que construir, cuando nuestra escuela sea así, entonces habremos tomado nuestra escuela.
Esa es la escuela que el pueblo necesita, que México requiere
Esta escuela se construye con sueños, con ganas, con …esfuerzos
Esta es la escuela que le puede dar sentido a nuestra vida.
La escuela de la digna rabia
La escuela transgresora
Esta escuela no puede ser soñada ni creada desde fuera, por organismos internacionales, ni por burocracias nacionales, ni por ansiosas y ansiosos de poder y de riqueza, porque esta escuela contradice y se opone a mezquinas ambiciones.
Los poderosos hace tiempo que dejaron de soñar, el poder cancela los sueños, solo tienen imágenes precisas de fuerza, de riqueza, de objetos a alcanzar, del camino a seguir, pisoteando a quien sea con tal de lograrlo.
Esta escuela tiene que ser creada desde dentro, por maestras y maestros, por alumnas y alumnos, madres y padres, los que no han perdido la capacidad de soñar, los que tienen viva, la esperanza, encendido el corazón.
Esta escuela solo puede ser construida por las maestras y maestros de la digna rabia, los que perdieron el miedo de gritar, de trasgredir, de brincar la “normatividad” porque “la norma es para el hombre, no el hombre para la norma”, transgredir para alcanzar al niño o a la niña y responder a sus necesidades, para abrirles caminos:
"Y abrir caminos es la acción más humana entre todas; lo propio del hombre, algo así como poner en ejercicio su ser y al par manifestarlo, pues el propio hombre es camino él mismo"
"Descubrir un camino, abrirlo, trazarlo, es la acción más humana porque es al mismo tiempo acción y conocimiento: decisión y una fe que regula la esperanza en forma tal de convertirla en voluntad." (María Zambrano)
Esta escuela solo puede ser construida por maestras y maestros que no han perdido la rabia ni la esperanza porque la esperanza es la afirmación de que el mundo está sin concluir, que sigue haciéndose, que está abierto, es:
“la certeza como individuo o como colectivo de que hay una posibilidad objetivamente real en él, y que no se halla simplemente determinado por la necesidad ni sometido a ningún determinismo mecánico" (Ernest Bloch)
Estamos rodeados de posibilidades, no solamente de cosas que existen, tenemos que mirar el mundo como tarea, como algo inacabado, hay muchas cosas que están por hacerse. La esperanza es aceptar la realidad pero sabiendo que no se muestra por entero, que hay que partir siempre a su encuentro; la esperanza es el fuego, la pasión, el anhelo, el querer hacer, la esperanza es la acción creadora que hace surgir la realidad aún no existente, la acción que pasa del sueño al proyecto. La nueva escuela, la que queremos es hija de esta esperanza, aun no existe del todo pero ya está en germen en el corazón de todos los maestros y maestras de la digna rabia, los que han salido a marchar, a gritar y han regresado a sus escuelas con nuevo aliento a retomar lo empezado, a rectificar lo erróneo, a mejorar la acertado, a convocar a padres de familia, a escuchar a las alumnas y alumnos.
Porque sólo esta escuela puede formar sujetos y “yo seré sujeto, solamente si mis alumnas y alumnos son sujetos”.
Desde aquí invitamos a todos a recuperar los sueños:
A ud. Sr. Gobernador a soñar en una Puebla digna, en instituciones trasparentes, en funcionarios honestos, en poblados felices, en comunidades indígenas atendidas, no discriminadas, a soñar en que los niños y las niñas sueñan… como usted soñó de niño.
A Darío a soñar en una Secretaría donde están los más capaces, dónde sólo se preocupan por los niños y las niñas, sueña en que todas las escuelas tienen la infraestructura necesaria, sueña en que marchas al lado de los maestros buscando la educación que el Estado necesita…sueña en los sueños de los maestros y maestras y sueña en el sueño de los niños. Sueña en que ves a los maestros de frente y sin vergüenza.
Al secretario de gobernación: no sueñe en ver a 80 maestros presos, eso es pesadilla, sueñe en ver a los maestros felices, porque han conquistado sus derechos, porque son respetados, sueñe en los maestros luchando por lo que es bueno para Puebla… sueñe en una Puebla en paz
A todos los funcionarios de la SEP: Subsecretarios, Directores, Jefes de Sector, Supervisores: a soñar en que somos compañeros, que estamos comprometidos en la misma tarea, una educación mejor para el Estado.
Pero por favor no sueñen en castigos, descuentos, oficios, actas, esas también son pesadillas.
Hay un momento en nuestra vida, que tarde o temprano llega, frente a nuestra propia fragilidad, frente al dolor, la pérdida de personas, de la salud o de bienes o por cualquier otra circunstancia, en el que tenemos que quitarnos las caretas de funcionarios, gobernantes, profesionistas o alguna otra careta y preguntarnos seriamente:
“¿Quien soy yo?
¿Qué sueños me mueven?
¿Qué ángeles me habitan?
¿Qué demonios me atormentan?
¿Cuál es mi lugar en el designio del misterio?
En la medida que intentamos, con temor y temblor, responder
A estas preguntas, sale a la luz la verdadera persona, el verdader sujeto.”
Leonardo Boff
Ese sujeto es el que debemos ayudar a que se construya.
La esperanza es creer que las cosas pueden ser mejores, que puede construirse un mundo mejor y a nosotros nos toca esa tarea.
Gabriel Salom Flores
9 de abril de 2009
29 agosto 2015
El drama de la migración africana y la responsabilidad europea
El drama pavoroso de la inmigración africana y asiáticos, en la búsqueda desesperada de un lugar en el mundo, conmueve a la humanidad por los cientos de cadáveres que cotidianamente aparecen flotando en el mar, en playas, camiones y contenedores. Refloto un artículo que escribí en España y publiqué en 2006, que demuestra que la cúpula de la Unión Europea no puede asombrarse por la supuesta novedad, por el contrario, su responsabilidad en ese drama no ha motivado ni siquiera a llevar a la práctica alguna de las medidas que desde hace más de una década se vienen discutiendo para ofrecer una reparación histórica a los pueblos africanos.
El drama de la inmigración africana a España
Europa sufre la consecuencia de un continente devastado por las multinacionales
“... Son pobres que no tienen nada de nada.
No entendí muy bien
si nada que vender o nada que perder,
pero por lo que parece
tiene usted alguna cosa que les pertenece.”
Joan Manuel Serrat
Por Bernardo Veksler (Desde Madrid).- La afluencia de inmigrantes africanos a España no deja de crecer, sólo en el último mes los que han pisado tierra hispana han superado con creces a los que lo hicieron durante todo 2005. Hasta el 29 de agosto pasado habían arribado a las islas Canarias 19.035 inmigrantes africanos, un promedio diario de 656 personas. Son los que tienen éxito en su objetivo de alcanzar la ansiada “tierra de promisión”, decenas de miles de sus colegas transitan por puertos y playas buscando una oportunidad para saltar a Europa o quedan en el camino atravesando desiertos, devorados por las alimañas o engrosan las tumbas sin nombre de los náufragos.
En su comparencia en el Congreso de los Diputados el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró que 52.757 personas fueron repatriadas con destino preferencial a Marruecos, Argelia, Malí, Nigeria, Senegal y Guinea Bissau. Informó también que la policía encargada de esos menesteres pasó de 1.403 a 2.239 efectivos y que los acuerdos con Marruecos frustraron el intento de alcanzar costas españolas de otros cuatro mil africanos.
En pocos meses la presión se trasladó de Ceuta y Melilla hacia Mauritania primero y a Senegal después. Donde, según una denuncia de las autoridades de la Comunidad Canaria, existen unas 15 mil embarcaciones (cayucos) dispuestas para emprender el cruce marítimo hacia el archipiélago.
Los reductos españoles del norte africano fueron acosados por miles de desesperados dispuestos a desafiar a los machetes y fusiles de las fuerzas represivas hispano marroquíes que cobraron víctimas sin compasión, a las púas cuchillo y cercas de seis metros de altura, con el objetivo de que un salto triunfal los depositara en territorio español.
Esta afluencia migratoria fue tolerada en primera instancia por el totalitarismo marroquí como una forma de chantajear a la Unión Europea. Una vez que obtuvieron las ansiadas prebendas se desató una salvaje persecución y se llegó a abandonar en el Sahara en el más cruel desamparo a cientos de frustrados inmigrantes, sin que se conmoviera la “sensibilidad” de los gobernantes europeos.
Así se van desplazando los improvisados puertos de partida sin que desaparezcan las verdaderas causas del fenómeno que crece a pasos agigantados: la formidable presión expulsiva de la sociedad africana que promueve las vías más patéticas y trágicas de huida.
Recorriendo miles de kilómetros hasta arribar a la costa trampolín; invirtiendo miles de euros de ahorro familiar; saltando cercas, muros o alambradas de púas; en frágiles pateras o cayucos; soportando tempestades, hambre y hacinamiento decenas de miles de jóvenes africanos se proponen vencer al sin futuro y a la muerte.
Repiten las anónimas peripecias de los primeros humanos que salieron de su cuna africana a poblar el mundo. A ellos los impulsaban también la búsqueda de mejores perspectivas, pero las causas eran muy distintas. Mientras esos hombres primitivos eran empujados por causas naturales, los emigrantes de hoy son motorizados por la paradójica conjunción de las enormes riquezas existentes y el inescrupuloso desenfreno que genera su apropiación.
Una negra historia
El primer vaciamiento a que fue sometido el continente fue el de sus hombres y mujeres para ser esclavizados. Millones de ellos fueron cazados como animales, transportados en sucias bodegas y condenados a ser mano de obra gratuita para el aprovisionamiento de materias primas americanas para la naciente industria. Con los recursos obtenidos en este infame negocio se construyó el gran ferrocarril inglés del Oeste y nacieron industrias como la fábrica de pizarras en Gales. El capital acumulado en el comercio de manufacturas, esclavos y azúcar hizo de fogonero de la Revolución Industrial.
Tiempo después, el reparto del mundo que procuraron las potencias europeas hicieron del continente africano un territorio de fecundo coloniaje. En 1879 se declaró al Congo como propiedad del rey de Bélgica a costa de una matanza de miles de africanos. A partir de entonces, casi no quedó territorio que no fuera colonia europea repitiendo similares derramamientos de sangre nativa.
La puja por apropiarse de sus abundantes riquezas fue persistente. Francia invadió Argelia, Túnez y Marruecos y se posesionó de Mauritania, Níger, Costa de Marfil y África Ecuatorial. Gran Bretaña se hizo de Egipto, Sudán, Kenia, Sierra Leona y Sudáfrica. Alemania de Camerún, África Oriental y del Sud Oeste Africano (dominios luego repartidos entre Francia y el Reino Unido). Italia se quedó con Libia, Eritrea y Somalia. Portugal con Angola, Mozambique y Guinea Bissau. España con parte de Marruecos, Sahara y Guinea.
La aspiradora capitalista no sólo extraía los cuantiosos recursos del continente sino que inducía a los conflictos étnicos para consolidar su hegemonía y expoliación, destruía las tradicionales economías autosuficientes y en su imposición de fronteras artificiales fraccionaba comunidades ancestrales. Así estallaron conflictos y hambrunas que asolaron como nunca a la región.
Madera, caucho, marfil, oro, diamantes, petróleo, gas, uranio fueron y son las principales riquezas que generaron contradictoriamente que millones de africanos sean condenados a la miseria más absoluta.
El proceso de liberación de las colonias desarrollado a mediados del siglo XX, a pesar del paso adelante que significó y de las expectativas populares que generó, no produjo cambios significativos en las condiciones de vida de la población, todo lo contrario. La expoliación de los recursos continuó ahora a través de los sutiles mecanismos de las relaciones comerciales internacionales, las inversiones de las multinacionales y los mecanismos crediticios de los organismos multilaterales.
En ese proceso se incorpora Estados Unidos al escenario africano con intenciones de también mojar el pan en el estofado. Los hidrocarburos son su principal interés y así lo afirma Walter Kansteiner –subsecretario de Estado para asuntos africanos- “El petróleo africano es de interés estratégico nacional para nosotros y lo será más aún en el futuro” (The Time, 29-7-02). Angola, Sudán y el Congo son los principales productores de petróleo, pero otros lugares del sufrido continente (Etiopía, Benín, Togo, Nigeria, Namibia) cuentan con importantes reservas que ratifican al funcionario norteamericano.
Estas incursiones europeas y norteamericanas provocan mayores roces entre los sectores de las burguesías nativas que se aferraban al Estado como única posibilidad de gozar de las migajas que dejan los capitales extranjeros, derivando en crueles enfrentamientos y prolongadas guerras civiles donde se cruzan alineamientos étnicos que incitan a rivalidades y matanzas. Costa de Marfil, Uganda, Congo, Nigeria, Etiopía (donde el descubrimiento de reservas petroleras produjo el desplazamiento forzoso de la etnia anuak ocasionando miles de muertos y refugiados) son algunos de los sitios mencionados esporádicamente en los medios de comunicación del mundo por los cruentos enfrentamientos fruto de “incomprensibles” guerras de exterminio.
A los enfrentamientos fraticidas le suceden sangrientas dictaduras que pretenden consolidarse en el poder barriendo a todo vestigio opositor. Otro factor que distorsiona más aún la caótica situación es la incursión de “fuerzas pacificadoras” que intervienen para proteger los intereses de las corporaciones empresarias y a sus aliados nativos.
Estos vínculos e intereses creados engendran una corrupción generalizada en todas las esferas del poder que no sólo prosperan con los porcentajes que generosamente aportaban las corporaciones empresarias sino que también se apropian de las cuantiosas ayudas humanitarias enviadas por organismos vinculados a las Naciones Unidas, por gobiernos europeos y ONG`s.
Se llenó de pobres el recibidor
Los escuálidos debates que se desarrollan en Europa ante la magnitud del drama africano eluden las profundas causas del fenómeno migratorio mencionadas más arriba. El viejo continente tuvo una directa responsabilidad y protagonismo con la prácticamente tierra arrasada en que quedó convertida África. Durante siglos los africanos aportaron su sangre, sus recursos y su labor como ofrenda a la prosperidad de Occidente. Los gobernantes europeos y norteamericanos pactaron y alentaron a obsecuentes dictadores y políticos corruptos con el objeto de acallar rebeldías y aplastar a los dirigentes comprometidos con las causas populares. Poco importó la moralidad y el respeto por los derechos humanos mientras las arcas de sus ganancias estuvieran bien abastecidas.
Es tan contundente el desastre provocado que se llega a mencionar un Plan Marshall de parte de las autoridades de la Unión Europea, un Plan África de parte del gobierno español y hasta el primer ministro británico Tony Blair tuvo una súbita inquietud por ayudar a los africanos que contó con un no menos asombroso apoyo de George Bush.
Más allá de estos fuegos de artificio, que evidencian la necesidad de recurrir a alguna argumentación más solvente que la del garrote, las fuerzas desatadas no dejan de ejercer presión sobre las fronteras y como un poderoso torrente que desactiva los obstáculos que se erigen en su camino y encuentra nuevas vías para persistir en el intento.
Quienes se deciden a emprender semejante periplo dejan por un lado a una sociedad que no les ofrece expectativas de progreso y realización, pero también generan un vaciamiento de los mejores exponentes, los más capacitados y emprendedores dificultando las posibilidades de un desarrollo futuro.
Se disponen a acceder a los suburbios de la prosperidad, convertirse en vendedores ambulantes en las ciudades españolas, trabajadores golondrina o clandestinos jornaleros a bajo costo; vivir en hacinados departamentos, en tiendas de campaña o en refugios colectivos. A pesar de esta degradante realidad que los acoge constituye una mejor opción que las que ofrecen las miserables condiciones de vida de sus lugares de origen.
Al menos pisando tierra europea tienen la posibilidad de soñar con un futuro mejor.
1/9/2006.
Publicado en www.argenpress.coma.r el 5-9-2006
El drama de la inmigración africana a España
Cosecharás tu siembra
Europa sufre la consecuencia de un continente devastado por las multinacionales
“... Son pobres que no tienen nada de nada.
No entendí muy bien
si nada que vender o nada que perder,
pero por lo que parece
tiene usted alguna cosa que les pertenece.”
Joan Manuel Serrat
Por Bernardo Veksler (Desde Madrid).- La afluencia de inmigrantes africanos a España no deja de crecer, sólo en el último mes los que han pisado tierra hispana han superado con creces a los que lo hicieron durante todo 2005. Hasta el 29 de agosto pasado habían arribado a las islas Canarias 19.035 inmigrantes africanos, un promedio diario de 656 personas. Son los que tienen éxito en su objetivo de alcanzar la ansiada “tierra de promisión”, decenas de miles de sus colegas transitan por puertos y playas buscando una oportunidad para saltar a Europa o quedan en el camino atravesando desiertos, devorados por las alimañas o engrosan las tumbas sin nombre de los náufragos.
En su comparencia en el Congreso de los Diputados el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró que 52.757 personas fueron repatriadas con destino preferencial a Marruecos, Argelia, Malí, Nigeria, Senegal y Guinea Bissau. Informó también que la policía encargada de esos menesteres pasó de 1.403 a 2.239 efectivos y que los acuerdos con Marruecos frustraron el intento de alcanzar costas españolas de otros cuatro mil africanos.
En pocos meses la presión se trasladó de Ceuta y Melilla hacia Mauritania primero y a Senegal después. Donde, según una denuncia de las autoridades de la Comunidad Canaria, existen unas 15 mil embarcaciones (cayucos) dispuestas para emprender el cruce marítimo hacia el archipiélago.
Los reductos españoles del norte africano fueron acosados por miles de desesperados dispuestos a desafiar a los machetes y fusiles de las fuerzas represivas hispano marroquíes que cobraron víctimas sin compasión, a las púas cuchillo y cercas de seis metros de altura, con el objetivo de que un salto triunfal los depositara en territorio español.
Esta afluencia migratoria fue tolerada en primera instancia por el totalitarismo marroquí como una forma de chantajear a la Unión Europea. Una vez que obtuvieron las ansiadas prebendas se desató una salvaje persecución y se llegó a abandonar en el Sahara en el más cruel desamparo a cientos de frustrados inmigrantes, sin que se conmoviera la “sensibilidad” de los gobernantes europeos.
Así se van desplazando los improvisados puertos de partida sin que desaparezcan las verdaderas causas del fenómeno que crece a pasos agigantados: la formidable presión expulsiva de la sociedad africana que promueve las vías más patéticas y trágicas de huida.
Recorriendo miles de kilómetros hasta arribar a la costa trampolín; invirtiendo miles de euros de ahorro familiar; saltando cercas, muros o alambradas de púas; en frágiles pateras o cayucos; soportando tempestades, hambre y hacinamiento decenas de miles de jóvenes africanos se proponen vencer al sin futuro y a la muerte.
Repiten las anónimas peripecias de los primeros humanos que salieron de su cuna africana a poblar el mundo. A ellos los impulsaban también la búsqueda de mejores perspectivas, pero las causas eran muy distintas. Mientras esos hombres primitivos eran empujados por causas naturales, los emigrantes de hoy son motorizados por la paradójica conjunción de las enormes riquezas existentes y el inescrupuloso desenfreno que genera su apropiación.
Una negra historia
El primer vaciamiento a que fue sometido el continente fue el de sus hombres y mujeres para ser esclavizados. Millones de ellos fueron cazados como animales, transportados en sucias bodegas y condenados a ser mano de obra gratuita para el aprovisionamiento de materias primas americanas para la naciente industria. Con los recursos obtenidos en este infame negocio se construyó el gran ferrocarril inglés del Oeste y nacieron industrias como la fábrica de pizarras en Gales. El capital acumulado en el comercio de manufacturas, esclavos y azúcar hizo de fogonero de la Revolución Industrial.
Tiempo después, el reparto del mundo que procuraron las potencias europeas hicieron del continente africano un territorio de fecundo coloniaje. En 1879 se declaró al Congo como propiedad del rey de Bélgica a costa de una matanza de miles de africanos. A partir de entonces, casi no quedó territorio que no fuera colonia europea repitiendo similares derramamientos de sangre nativa.
La puja por apropiarse de sus abundantes riquezas fue persistente. Francia invadió Argelia, Túnez y Marruecos y se posesionó de Mauritania, Níger, Costa de Marfil y África Ecuatorial. Gran Bretaña se hizo de Egipto, Sudán, Kenia, Sierra Leona y Sudáfrica. Alemania de Camerún, África Oriental y del Sud Oeste Africano (dominios luego repartidos entre Francia y el Reino Unido). Italia se quedó con Libia, Eritrea y Somalia. Portugal con Angola, Mozambique y Guinea Bissau. España con parte de Marruecos, Sahara y Guinea.
La aspiradora capitalista no sólo extraía los cuantiosos recursos del continente sino que inducía a los conflictos étnicos para consolidar su hegemonía y expoliación, destruía las tradicionales economías autosuficientes y en su imposición de fronteras artificiales fraccionaba comunidades ancestrales. Así estallaron conflictos y hambrunas que asolaron como nunca a la región.
Madera, caucho, marfil, oro, diamantes, petróleo, gas, uranio fueron y son las principales riquezas que generaron contradictoriamente que millones de africanos sean condenados a la miseria más absoluta.
El proceso de liberación de las colonias desarrollado a mediados del siglo XX, a pesar del paso adelante que significó y de las expectativas populares que generó, no produjo cambios significativos en las condiciones de vida de la población, todo lo contrario. La expoliación de los recursos continuó ahora a través de los sutiles mecanismos de las relaciones comerciales internacionales, las inversiones de las multinacionales y los mecanismos crediticios de los organismos multilaterales.
En ese proceso se incorpora Estados Unidos al escenario africano con intenciones de también mojar el pan en el estofado. Los hidrocarburos son su principal interés y así lo afirma Walter Kansteiner –subsecretario de Estado para asuntos africanos- “El petróleo africano es de interés estratégico nacional para nosotros y lo será más aún en el futuro” (The Time, 29-7-02). Angola, Sudán y el Congo son los principales productores de petróleo, pero otros lugares del sufrido continente (Etiopía, Benín, Togo, Nigeria, Namibia) cuentan con importantes reservas que ratifican al funcionario norteamericano.
Estas incursiones europeas y norteamericanas provocan mayores roces entre los sectores de las burguesías nativas que se aferraban al Estado como única posibilidad de gozar de las migajas que dejan los capitales extranjeros, derivando en crueles enfrentamientos y prolongadas guerras civiles donde se cruzan alineamientos étnicos que incitan a rivalidades y matanzas. Costa de Marfil, Uganda, Congo, Nigeria, Etiopía (donde el descubrimiento de reservas petroleras produjo el desplazamiento forzoso de la etnia anuak ocasionando miles de muertos y refugiados) son algunos de los sitios mencionados esporádicamente en los medios de comunicación del mundo por los cruentos enfrentamientos fruto de “incomprensibles” guerras de exterminio.
A los enfrentamientos fraticidas le suceden sangrientas dictaduras que pretenden consolidarse en el poder barriendo a todo vestigio opositor. Otro factor que distorsiona más aún la caótica situación es la incursión de “fuerzas pacificadoras” que intervienen para proteger los intereses de las corporaciones empresarias y a sus aliados nativos.
Estos vínculos e intereses creados engendran una corrupción generalizada en todas las esferas del poder que no sólo prosperan con los porcentajes que generosamente aportaban las corporaciones empresarias sino que también se apropian de las cuantiosas ayudas humanitarias enviadas por organismos vinculados a las Naciones Unidas, por gobiernos europeos y ONG`s.
Se llenó de pobres el recibidor
Los escuálidos debates que se desarrollan en Europa ante la magnitud del drama africano eluden las profundas causas del fenómeno migratorio mencionadas más arriba. El viejo continente tuvo una directa responsabilidad y protagonismo con la prácticamente tierra arrasada en que quedó convertida África. Durante siglos los africanos aportaron su sangre, sus recursos y su labor como ofrenda a la prosperidad de Occidente. Los gobernantes europeos y norteamericanos pactaron y alentaron a obsecuentes dictadores y políticos corruptos con el objeto de acallar rebeldías y aplastar a los dirigentes comprometidos con las causas populares. Poco importó la moralidad y el respeto por los derechos humanos mientras las arcas de sus ganancias estuvieran bien abastecidas.
Es tan contundente el desastre provocado que se llega a mencionar un Plan Marshall de parte de las autoridades de la Unión Europea, un Plan África de parte del gobierno español y hasta el primer ministro británico Tony Blair tuvo una súbita inquietud por ayudar a los africanos que contó con un no menos asombroso apoyo de George Bush.
Más allá de estos fuegos de artificio, que evidencian la necesidad de recurrir a alguna argumentación más solvente que la del garrote, las fuerzas desatadas no dejan de ejercer presión sobre las fronteras y como un poderoso torrente que desactiva los obstáculos que se erigen en su camino y encuentra nuevas vías para persistir en el intento.
Quienes se deciden a emprender semejante periplo dejan por un lado a una sociedad que no les ofrece expectativas de progreso y realización, pero también generan un vaciamiento de los mejores exponentes, los más capacitados y emprendedores dificultando las posibilidades de un desarrollo futuro.
Se disponen a acceder a los suburbios de la prosperidad, convertirse en vendedores ambulantes en las ciudades españolas, trabajadores golondrina o clandestinos jornaleros a bajo costo; vivir en hacinados departamentos, en tiendas de campaña o en refugios colectivos. A pesar de esta degradante realidad que los acoge constituye una mejor opción que las que ofrecen las miserables condiciones de vida de sus lugares de origen.
Al menos pisando tierra europea tienen la posibilidad de soñar con un futuro mejor.
1/9/2006.
Publicado en www.argenpress.coma.r el 5-9-2006
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