15 marzo 2012

24 de marzo de 1976. Memoria de una noche agitada




En la víspera ya eran visibles los movimientos de los militares y la evidente parálisis de los que ocupaban cargos públicos. Jorge llegó con la noticia y de inmediato nos pegamos a la radio para tener la confirmación oficial de lo inminente.
Unos minutos después de la medianoche, lo obvio se hacía ostensible y luego de las primeras escuchas pasivas, comenzamos a hacer los primeros preparativos que teníamos acordados en caso de que se produjera un golpe de estado.
Era una sensación difícil, porque no podíamos acudir a consultar a ningún compañero, no debíamos marcar ningún número telefónico, estábamos totalmente aislados y debíamos asumir la toma de decisiones ante el drástico cambio de la situación.
Graciela y Alicia estaban pálidas por las novedades ocurridas. La primera decisión que debíamos tomar era que nadie debía asistir a su lugar de trabajo, tendría que pedir permiso o lo que sea para justificar su ausencia. Decidimos que era mejor hacerlo a través de algún compañero de laburo que avisara a la patronal para no tener que presentarnos ante ella.
El siguiente paso era el de levantar la casa y organizar todos los trámites para cancelar de inmediato el contrato de alquiler. Por suerte estaba a nombre de Jorge y podíamos resolverlo entre nosotros.
El paso siguiente era organizar nuestra salida, una enorme ayuda era haberlo alquilado amoblado, porque era más sencillo sacar nuestras cosas del lugar sin despertar sospechas. También, acordamos hacerlo de una sola vez, para no tener que volver al departamento ni volver a vernos por un tiempo.
Mientras compartíamos un mate lavado, comenzamos a tratar caso por caso para delinear los caminos que cada uno debía tomar y cuáles debía evitar. No había que ir a las casas de los familiares ni a las de los compañeros del partido. Cada uno debía tener una casa donde ir a parar hasta que se aclarara el panorama. Esta fue una discusión realizada con anticipación, sobre los refugios que teníamos que tener previstos para cualquier eventualidad que surgiera.
Yo recordé lo que me había pasado un par de meses antes, cuando un compañero no apareció una noche por su casa y nos avisaron. Todos los que vivíamos en casas que él conocía debíamos encontrar un “aguantadero”, hasta que supiéramos qué había pasado con él. En esa ocasión, no tuve tiempo de preparar mi refugio y me tuve que pasar la noche viajando en el tren San Martín, desde José C. Paz a Retiro, durmiendo y comiendo en el mismo tren, hasta que llegó la hora de ir a trabajar.
Todo estaba arreglado, todos teníamos a donde ir a parar. La casa de la madre de Mary, con quien salía desde hacía un par de meses, era mi lugar de destino. Ya me había quedado en alguna ocasión y que volviera a hacerlo no iba a despertar ninguna molestia a su familia, además, estaba en un barrio bacán de Florida, donde había mayores resguardos.
Fue una larga noche la del 24, ninguno durmió, ni siquiera lo intentó. Apagamos todas las luces para no despertar sospechas en el vecindario, cada tanto espiábamos a través de la ventana y, aunque no se notaban cambios a la cotidianeidad del barrio, todo parecía distinto ante nuestra mirada. Mientras los informativos sólo reproducían los comunicados de la Junta Militar, los monobloques se mostraban con su monstruosidad de cemento habitual, nadie transitaba por la soledad de los pasillos que separaban a los edificios. En nuestra fantasía suponíamos que tal vez muchos vecinos estarían haciendo lo mismo que nosotros.
La introducción al nuevo hábitat del país, generaba una ansiedad inusitada, nuestros sentidos se esforzaban por detectar el sonido exterior para conocer los cambios que se estaban produciendo. Sólo de tanto en tanto, se escuchaba el tránsito por la Panamericana de pesados camiones militares, sin que tuvieran que eludir ni compartir la calzada con ningún otro vehículo en su camino.
Cuando se asomaron los primeros rayos del sol, cada uno preparó su bolso, descartó lo suntuario y nos aprestamos a partir escalonadamente en distintas direcciones. No sabíamos cuándo nos volveríamos a ver ni qué contingencias se podrían presentar en nuestros próximos pasos. Sólo sabíamos que los días que hasta entonces habíamos vivido ya no volverían, que nuestra rutina casi familiar de convivencia había llegado a su fin.
Al dejar atrás la vivienda, que durante meses nos resguardó de tantas acechanzas, un mundo de infinitas incertidumbres se iba abriendo ante mis pasos, en mi mente se agolpaba una sensación mezclada de congoja y tensión, que hacía que la percepción del nuevo día, soleado y cálido, pareciera cargado de nubarrones.
Comprobé que el ser humano, aún en los peores momentos, tiene fantasías optimistas. Una fugaz idea apareció entre mis pensamientos: era muy difícil de empeorar lo que habíamos pasado los últimos meses, con la persecuta en que vivíamos, las medidas de seguridad que tuvimos que tomar y los crímenes de tantos compañeros.
Como un rasgo de lucidez y autodefensa, me vino a la memoria una escena ocurrida durante mi servicio militar, cuando participé con los compañeros de mi cuartel en un desfile en Avellaneda. Recordé la actitud del teniente Giménez, al ver un afiche pegado en la pared con la imagen de Agustín Tosco, entonces, desenfundó su pistola y le apuntó diciendo: “¡qué bueno sería tenerlo en persona!”. Era un tipo que debería tener un par de años más que yo y ya tenía la mente cargada de odio y violencia. Seguramente, ahora se liberaría como el agua de un dique derrumbado. Pensé en los datos de la brutalidad descargada por los milicos en Tucumán, cómo se comportaban ante cada acción represiva a la que eran convocados y refresqué las discusiones sobre las caracterizaciones de los tiempos por venir. Entonces, sentí que el estremecimiento generado en la angustiosa noche se potenciaba y se esfumaba toda falsa ilusión sobre los días por venir.


(Fragmento del libro La Batalla de los Hornos, próximo a aparecer)

27 noviembre 2011

Isla de Fuegos

Documental - 48 min. - B&N y Color - HD


Sinopsis
La Isla es un territorio verdadero y a la vez metafórico, una síntesis del país y la civilización, del progreso y la injusticia. Una expresión concentrada del esfuerzo humano por superar las adversidades. Las fogatas de los onas y yámanas dieron nombre al extremo más austral del mundo. La imagen de los fuegos en la noche delinea una identidad que se va moldeando entre la persistencia de los pobladores y la fuerte presencia, inconmovible, del Paisaje. Hay que estar lejos de mucha gente, para estar cerca de esas montañas, de ese mar, de esos hielos y lagos. Y construir una vida allí. Esta es la cartografía humana, el relato de la mítica y enigmática historia de Tierra del Fuego, con sus particulares protagonistas y epopeyas. La isla  extrema,  el “fin del mundo”,  bello y brutal confín de paradojas.

Director: RUBEN PLATANEO           
Productor: BERNARDO VEKSLER
Guión y Desarr. Proy.: RUBEN PLATANEO,
sobre idea original de BERNARDO VEKSLER
Fotografía y Cámara: RUBEN PLATANEO
Asist. Cámara y Prod.: JUANJO PEREZ
y CONSTANZA SANZ
Sonido: BORIS PIÑERO
Música: LOLA KIEPJA (última Chamán Selknam)
Edición: MARINA SAIN
Imágenes Adicionales: Mariano De Antueno y
Guillermo González
Prod. Ejecutiva: CONSTANZA SANZ
Entrevistados: Anne Chapman; Estela Mansur; Ernesto Piana, Luis Alberto Borrero, Rubén Maldonado, Oscar Domingo Gutiérrez, Carlos Ratier, Mónica Acosta, Ines Huayquir, Juan José Degratti y Sarita Shuterland.

GANADOR CONCURSO INCAA
“HEROES DEL BICENTENARIO”

23 marzo 2011

La era de las huelgas insólitas



                        ”Empezaron sintiendo vergüenza por sus ropas de obreros,
                       trataron de ponerse a tono con los despachos y antesalas
                        ministeriales y poco a poco de representantes obreros
                        frente al poder se convirtieron en representantes del
                        poder frente a los obreros.
                        Se enriquecieron, adquirieron hábitos y vicios
                        incompatibles con sus cargos de dirigentes sindicales,
                        burocratizaron sus sindicatos, los transformaron en
                        maquinarias sin contenido, se limitaron —en el mejor de los casos—
 a la acción social, el tanto por ciento de aumento
en cada nuevo convenio, los hoteles de turismo,
las colonias de vacaciones...”
  [Del Semanario de la CGT de los Argentinos, 1968]

 La convocatoria del viernes pasado de los gremios del transporte a la realización de un paro de actividades en apoyo de Hugo Moyano, finalmente dejado en suspenso, no hizo más que poner en evidencia los hábitos corporativos con que busca protegerse la cúpula dirigencial y su alejamiento creciente de los intereses de los trabajadores.
El antecedente más próximo fue la reacción que tuvieron algunos militantes de la entidad que agrupa a los trabajadores rurales, en defensa de la “intachable” conducta del “Momo”  Venegas en el manejo de los fondos de las obras sociales. Pero las insólitas medidas de fuerza que convocó últimamente el sindicalismo argentino no se limitan a proteger sus oscuras riquezas, sino que también se consumaron en defensa de acusados de falsificar medicamentos para enfermos crónicos, como el bancario Juan José Zanola, o de ser autores materiales o intelectuales del crimen de Mariano Ferreira, como José Pedraza y su patota ferroviaria.
El encarcelamiento de estos dos poderosos sindicalistas “vitalicios” generó una gran preocupación en sus colegas, haciéndoles olvidar diferencias aparentemente irreconciliables. Ya no importaba que el “Momo” Venegas nunca haya movido un dedo para denunciar al trabajo esclavo a que se somete a los trabajadores rurales o de su connivencia con la Sociedad Rural; no importaba  de los enfrentamientos armados con los seguidores de Gerardo Martínez o de José Luis Barrionuevo. Tampoco importaba el pasado conciliador con gobernantes de facto, represivos o entreguistas como el de los “Gordos”. Lo primero que había que tomar en cuenta era la subsistencia de los negocios y el interés común de obstaculizar cualquier intento de investigar y esclarecer las razones de sus portentosas vidas. Esta nueva e insólita medida de fuerza había sido convocada también con la clara intención de ganar espacios de poder en el oficialismo. En forma colateral, también iba a implicar una devaluación de la acción colectiva de la clase obrera.
Los trabajadores que la hubieran acatado, lejos de defender los derechos y reivindicaciones del movimiento obrero, hubieran contribuido a preservar a la camarilla que en los últimos tiempos ha protagonizado escándalo tras escándalos: tiroteos, asesinatos, apretadas, vínculos con las barras bravas, medicinas truchas para pacientes de enfermedades crónicas, creación de empresas para la explotación de asalariados tercerizados, utilización de los activistas gremiales para imponer contratos beneficiosos para empresas colaterales, etc.
No pasó desapercibido, que paradójicamente se ignoraron los procesos judiciales que apuntaban a luchadores obreros criminalizados por enfrentar la injusticia, como fue la prolongada lucha de los trabajadores de subte por autodeterminarse y la de los obreros de Kraft Terrabusi por enfrentar a una patronal negrera, personificados en Néstor Segovia y  Javier Hermosilla.
Inevitablemente, esta sucesión de hechos está poniendo nuevamente en el centro del debate al modelo sindical que impera en Argentina y que tantos cuestionamientos ha recibido en el último medio siglo de historia. ¿Cómo puede ser posible que una estructura que nuclea a un sector protagónico de la vida social del país, esté en las férreas manos de dirigentes vitalicios capaces de lucrar con la salud de las familias obreras, de personajes que han protagonizado acciones desestabilizadoras de gobiernos democráticos, que han pactado y convivido con las dictaduras más sangrientas, que han utilizado patotas, barras bravas y grupos comando para impedir la conformación de listas opositoras, que han colaborado con los secuestros, desapariciones y asesinatos de delegados y activistas, que se exhiben como acaudalados potentados mimetizados con el jet set empresario y que no dejan de enriquecerse mientras sus afiliados viven angustias y zozobras? ¿Por qué razón el precepto constitucional de “organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial” resulta casi inalcanzable para los trabajadores? ¿Este tipo de sindicalismo es compatible con una sociedad democrática o es funcional a todo tipo de negociados de los gobernantes con la simple concesión de recursos públicos?
No siempre fueron de ese tenor las motivaciones de los hombres y mujeres que estuvieron al frente de las entidades sindicales. El medio siglo anterior, el de la etapa fundacional de las organizaciones obreras, las metodologías que imperaban en el sindicalismo estaban determinadas por la conciencia de pertenencia a la clase trabajadora, por una capacidad de abnegación, honestidad y solidaridad que se reflejaron en innumerables textos y películas como La Patagonia Rebelde o Quebracho.
Dirigentes como Emilio López Arango, que en la época en que fue asesinado y habiendo dejado su puesto de director del periódico La Protesta, había retomado su oficio de obrero panadero. O la anécdota narrada por Ernesto Sábato de “Aquel llamado Vallejos, que se desvaneció de hambre en la calle y a quien la policía, al registrarlo y encontrarle un billete de cien pesos, le preguntó por qué con tanto dinero pasaba hambre y él respondió con tranquila dignidad: porque esa plata, señor, es del sindicato”. O como los que protagonizaron la militancia de los años setenta, cuando ofrendaron privilegios, riquezas y hasta su vida en pos de lograr una sociedad más justa. Esas épocas de nuestra historia pintan la conducta de hombres y mujeres, tan extraordinarios como humildes, que contrastan contundentemente con los sindicalistas encumbrados de hoy y hasta con los que reivindican en sus discursos a esa juventud “maravillosa”. 
Estas conducciones son los favorecidos por un modelo que estableció una estatización casi absoluta de las organizaciones gremiales, que permitieron la instalación de dirigentes sindicales que impedían con métodos totalitarios cualquier disidencia, ostentando armas, patotas o la delación  de los opositores ante las patronales, para hacerlos despedir de sus lugares de trabajo, o ante los comandos paramilitares, para hacerlos desaparecer.
Estas prácticas perduraron hasta el presente junto al puñado de hombres que anclaron sus nalgas en los sillones sindicales. Esa organización totalitaria tuvo como contracara la promoción de actitudes poco enriquecedoras de la acción solidaria del movimiento obrero, como alentar el ausentismo laboral y hasta los robos hormiga en las empresas del Estado que complementaban y justificaban los robos elefante que se hacían en las alturas.
En muchas ocasiones, las bases obreras presentaron batallas contra esta dirigencia sindical. Después del Cordobazo, el SITRAC y SITRAM, la seccional Villa Constitución y los ceramistas de Villa Adelina, entre otros, fueron exponentes de la acción movilizadora para desalojar por acción directa a los dirigentes enquistados en los sillones sindicales. Las coordinadoras zonales, especialmente la de la zona norte del Gran Buenos Aires fueron un intento de construcción de estructuras alternativas, que el golpe de 1976 frustró en su desarrollo. Ahora son los trabajadores del subte, los de Kraft y tantos otros que destapan ese estado de insatisfacción permanente con la estructura sindical heredada.     
Los hábitos de vida de la dirigencia sindical argentina son el principal elemento de sospecha, la inmensa mayoría de los que ocupan cargos sindicales están señalados por infinidades de dedos que los  acusan de maniobras non sanctas. Entonces lejos de protegerse con estas medidas de fuerza, que se encubren de discursos encendidos contra los monopolios comunicacionales, los dirigentes de la CGT y de todos los sindicatos deberían poner todas las cuentas sobre la mesa, explicar con lujos de detalles adónde van a parar los fondos de las asociaciones sindicales y de las obras sociales, poner en claro donde se gestó el tren de vida que llevan adelante que, por ejemplo, permitió a Pedraza pagar tres mil pesos mensuales de expensas en una de sus propiedades. Lejos de atemorizarse y recurrir a la gastada frase de que se trata de una campaña en su contra, deberían someterse al esclarecimiento de  cualquier controversia que surja en materia de los movimientos de fondos que los involucra.
La vida sindical está muy lejos de haberse aggiornado a las prácticas democráticas, constituyen un feudo que se preserva con las listas únicas, con todo tipo de amenazas a los que osan alzar una voz disidente y, en los últimos tiempos, con prácticas de nepotismo que establecen un insólito mecanismo hereditario de los cargos gremiales.

Publicado en argenpress,com.ar el 23 de marzo de 2011. 

17 marzo 2011

La energía atómica debe dejar de ser una cuestión de estado o de expertos y ser plebiscitada


 “Al borde de un holocausto”, “situación desesperada”, “cerca de otra catástrofe”; son los términos que utilizan los comunicadores, con mayor o menor grado de sensacionalismo, para intentar explicar a los hombres y mujeres del mundo lo que está ocurriendo en Japón. Pero, lo más sugestivo es que reflejan expresiones de científicos, políticos y funcionarios de los países más desarrollados que, hasta hace unos días, con el mismo énfasis, explicaban las bondades de la utilización de la energía nuclear para la producción de electricidad. Proclamaban que era la forma de producción de energía “más económica y ambientalmente más segura". Sin embargo ahora no tienen otra alternativa que aceptar la gravedad de la situación que derivó de sus orientaciones.
Pero, lo que es evidente, es que la naturaleza acaba de ofrecer a los seres humanos una formidable lección, frente a la soberbia mancomunada de funcionarios, científicos y empresarios del sector. Nada menos que en Japón, el país catalogado como de la máxima excelencia en el perfeccionamiento tecnológico y de la mayor previsibilidad en materia de detectar posibles fallos, se produjo un notable sismo y un tsunami que pusieron en evidencia la fragilidad de esa creencia sobre la eficiencia nipona.
A pesar, de que hace más de dos años el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) había llamado la atención sobre posibles deficiencias en la seguridad antisísmica de las centrales nucleares de Japón y que solo podrían resistir un sismo de siete puntos de magnitud; dicen que frente al terremoto todo estaba previsto, pero no se habían contemplado las consecuencias que generaría un posible maremoto. No obstante, de que la naturaleza ofreció un llamado de advertencia con el portentoso antecedente de fines de 2005, siguieron con su rutina como si nada hubiera pasado, con la frescura de un adolescente que cree que esa contingencia a él nunca le va a pasar.
La humanidad no deja de preguntarse: ¿Justo en el cinturón de fuego del Pacífico se erigieron 53 plantas nucleares para que queden expuestas a las violentas manifestaciones de la naturaleza? ¿Puede ser que los campeones de la previsibilidad y la eficiencia queden limitados a analizar la velocidad y el sentido de los vientos para determinar las consecuencias de las emanaciones radiactivas? ¿Si esto pasó en Japón, qué puede esperarse en otras sociedades donde la precariedad de recursos, la informalidad de los hábitos y la connivencia con los intereses empresarios es mucho más contundente?   
La energía nuclear alcanzó su máxima expansión hace cuatro décadas, pero se frenó abruptamente con la desidia manifestada por la burocracia soviética y las graves consecuencias humanas y ambientales que ocasionó  el desastre de Chernobyl, en 1986, y la advertencia que significó Three Mile Island en Estados Unidos, en 1979.
Tampoco se tomó en cuenta las diatribas de las entidades ambientalistas que sostenían su rechazo absoluto a la euforia por la energía atómica. "Las centrales nucleares son una fuente de energía sucia y peligrosa y siempre serán vulnerables a la combinación potencialmente mortal de un error humano, fallos de diseño y desastres", expresó Conrado García del Vado, de Greenpeace en España, a la BBC.
Los ecologistas también habían señalado que una gran parte de las centrales nucleares están construidas en lugares que tienen una notoria actividad sísmica. El OIEA reconoce que uno de cada cinco reactores está construido en sitios propensos a seísmos.
Estos avisos fueron considerados propios de una etapa de experimentación y que, a partir de las recomendaciones y protocolos del OIEA, todo podía encaminarse sin mayores contratiempos. El paso de los años, también adormeció los reflejos populares y una nueva reactivación se produjo en la generación de energía por la vía nuclear, con el principal argumento de constituir la mejor opción contra el calentamiento global. Esta afirmación fue tan poderosa que llegó a introducirse como una cuña en la prédica de los grupos ambientalistas.
Pero, las placas tectónicas irrumpieron con su cansino andar y lanzaron un nuevo llamado de atención a los seres humanos, sacando la discusión de los círculos recoletos de científicos y políticos para acicatear a la humanidad para que asuma su involucramiento en el tema, porque de ello depende su subsistencia.
El grado de vulnerabilidad humana que ha dejado en evidencia el suceso de Fukushima, debe motorizar el debate y la participación popular para que nunca más semejantes decisiones queden en manos de los políticos de turno, de científicos que hacen ensayos de imprevisibles consecuencias o empresarios que hacen prevalecer sus réditos particulares a los intereses de la humanidad.  
Para que las consecuencias no dependan del sentido del viento, para que la preservación de la especie humana pueda sobreponerse a catástrofes naturales y para que el planeta que habitamos pueda seguir siendo usufructuado por nuestros descendientes, cada decisión que reviste riesgos humanos debe ser plebiscitada y sacarla definitivamente de los poderosos y pequeños círculos que resuelven sin tomar en cuenta los intereses de las mayorías.





Las premoniciones de Kurosawa

“El Japón es tan chico no hay adonde escapar”

La escena transcurre en una barraca frente al mar, todo el ambiente se encuentra envuelto de una espesa niebla. Los protagonistas son un joven, un hombre maduro vestido con un elegante traje y una señora desesperada con dos niños en sus brazos.

Señor.- ¡Este es el fin!
Joven.- Pero, ¿qué pasó? ¿Adónde está toda la gente? ¿Adónde huyeron?
Señor.- Al fondo del mar.
Joven (mirando hacia el mar).- Los delfines, hasta ellos están huyendo; qué suerte tienen, se pueden ir nadando…
Señor.- De nada les servirá, los matará la radiactividad… ¡Las nubes! La roja es de plutonio 239, la diez millonésima parte de un gramo causa cáncer. La amarilla, es estrarcio 90, se mete dentro… y causa leucemia. La morada es cesio 137, afecta la reproducción, causa mutaciones, da origen a deformidades… La estupidez del hombre es increíble, la radiactividad era invisible y debido al peligro le dieron color. Pero eso sólo no deja saber que nos está matando. La tarjeta de visita de la muerte. Hasta luego... (se despide y se dirige hacia el mar dispuesto a arrojarse por la barranca)
Joven.- ¡Espere! La radiación no mata enseguida…
Señor.- ¿Y que importa? Una muerte lenta es mucho peor…
Señora.- ¡Me niego a morir así! Que mueran adultos, ya han vivido suficiente. Pero los niños aún no han vivido. No es justo.
Señor.- El esperar la muerte no es vida…
Señora.- Nos dijeron que los reactores no eran peligrosos…
Señor.- El peligro es el error humano, no el reactor propiamente.
Señora.- Cero accidente, cero peligro. Esto nos dijeron. ¡Qué monstruoso! ¡Si no los cuelgan por eso, los colgaré yo misma!
Señor.- No te preocupes, la radiactividad lo hará por ti. Lo siento, yo soy uno de los que merece morir… (y se lanza al mar)

Una nube rojiza invade la escena y el joven se quita su abrigo e intenta usarla como pantalla para proteger a la mujer y a los niños.

(Del episodio “Fujiyama en rojo”, perteneciente al film Los Sueños de Akira Kurosawa)




CENTRALES NUCLEARES
Países que tienen centrales                   29
Cantidad de reactores                                   442
En construcción                                   65
Previstos hasta 2010                          150
Previstos 2011-2020                          200
* Estados Unidos cuenta con 104 reactores y el ex presidente George Bush habilitó la reapertura de nuevas instalaciones luego del incidente de la central de Three Mile Island, en 1979.
* Francia cuenta con 59 reactores y esa fuente provee el 80% de la energía.
* Japón cuenta con 53 reactores, dos en proceso de construcción, planea construir otras 8 antes de 2020 y otras 6 antes de 2030.
* China puso en marcha 20 y tiene 30 en construcción. 
* Alemania cuenta con 17 centrales, que aportan un tercio de su energía.
* España tiene 9 reactores.

* Argentina tiene 2 reactores, tiene uno en construcción y otro proyectado. Brasil tiene 2 funcionando y uno en construcción. México tiene dos. Chile y Venezuela tienen proyectos de construcción.






Que pasa en Argentina

En varias ocasiones, se formularon denuncias que ponían en tela de juicio la aparente inmunidad de la actividad nuclear. Sin embargo, ya en la década del setenta, se realizaron cuestionamientos sobre interrupciones de funcionamiento de Atucha I y problemas en el sistema de refrigeración, en 1974. En 1983, una serie de incidentes llevó a calificar a la central como de ruinosidad completa. En 1984, otro incidente detuvo la bomba de agua de alimentación del circuito de enfriamiento del reactor. También en 1985 y 1987 se denunciaron desperfectos.
El 22 de diciembre de 1987, se derramaron 50 toneladas de agua pesada durante los tets de presurización. Debido a esa fuga radiactiva, la central estuvo parada 150 días.
En 1992, hubo pérdida de potencia del reactor por recalentamiento del liquido moderador que afectó la refrigeración.
También, la planta de combustibles nucleares del Centro Atómico Ezeiza, fue cuestionada en varias ocasiones por la cantidad de enfermedades propias de la radioactividad que afectaba a sus trabajadores y ex trabajadores.


* Publicado el 15/3/2011 en www.argenpress.com 

03 noviembre 2010

Cementerio de la Misión Salesiana de Río Grande

Cuando la desidia es sinónimo de desprecio

Cualquier visitante de la precaria necrópolis ubicada a la vera de la ruta 3, se encontrará con una patética imagen de abandono y destrucción. De alguna manera, la visión eurocentrista que predominó en el trato de los pueblos originarios de Tierra del Fuego, sigue vigente a través del desinterés oficial por preservar ese sitio. A la indescifrable cantidad de tumbas sin nombre y textos con vergonzantes homenajes, se agrega esa lúgubre pintura de la ruina: cruces rotas y esparcidas por el suelo, tumbas sin señalizar, placas y cercos destrozados.

(Por Bernardo Veksler).- Luego de superar una tranquera y un alambrado, se puede acceder al breve predio del denominado Cementerio de la Misión Salesiana de Río Grande. Allí, una innumerable cantidad de cadáveres de nativos fueguinos tuvieron su “cristiana sepultura”. Desde una mediana distancia ya se puede apreciar el cerco perimetral semidestruido, como anticipo de la pintura de desidia y ruina que podrá apreciar el visitante.
Al ingresar al lugar, la perplejidad por el estado en que se encuentra ese sitio de presunto homenaje a quienes poblaron estas tierras desde épocas milenarias es casi inenarrable. Las cruces de frágil madera, que debían indicar el lugar donde fueron alojados los cadáveres de los indígenas fallecidos, se encuentran esparcidas por el lugar carcomidas por los vientos huracanados, la humedad de la costa marina y la erosión del salitre, sin que se pueda observar alguna iniciativa de preservación del sitio.
No obstante, es posible imaginar el lugar cuando los efectos del deterioro no habían hecho los estragos actuales. Allí, encontraron sepultura algunas monjas que alcanzaron el homenaje de tener una tumba de mármol blanco donde figuran estampados sus nombres. Sólo ocupan una pequeña porción del predio de la necrópolis. También esos sepulcros fueron presas del desinterés por conservarlos decorosamente, dado que el pomposo mármol albino evidencia una notoria degradación.
El resto del espacio asignado al “campo santo” fue dedicado a alojar a los nativos que fallecían por doquier en la reservación salesiana, que cumplía la misión de aliviar a los estancieros de entonces de la traumática sustitución de ovejas por seres humanos. Cuando un cura salesiano  presintió el fin de su cometido, afirmó que “ya no es posible atraer a los nativos pues en su ignorancia creen que en la Misión sólo se muere…”. En efecto, acorralados como estaban por los mercenarios que querían engrosar sus bolsillos con libras esterlinas, fueron hacinados y sometidos a la visión eurocentrista, que no podía ni siquiera preservarlos de los virus que los predicadores transportaban. Su sabiduría ancestral logró identificar al lugar con las pestes traídas del viejo continente y que eran desconocidas por sus organismos.  
La concepción reinante de superioridad europea no sólo les impuso cultura, economía y religión; ni siquiera dejó para la posteridad los nombres de los nativos que fueron enterrados en el lugar, sólo puede estimarse la cantidad de “NN” por los restos de las cruces esparcidas entre los pastizales.  
El deplorable estado del lugar no impide apreciar algunas singularidades visuales que caprichosamente se erigen ante el visitante. Al elevar la mirada, se puede enlazar la cruz metálica erigida en el cementerio con el telón de fondo del cabo Domingo, sitio donde presuntamente se concretó una matanza. Al girar la vista hacia el oeste, se puede encontrar otra paradójica relación, al superponer esos herrumbrados caños con la imagen de la cruz blanca de reluciente cemento, que se asoma desde la loma que protege los edificios de la misión e identifica al lugar donde se encuentran inhumados los restos de algunos prohombres de la época.
Los pretendidos homenajes del municipio local complementan el patético paisaje. El eufemismo utilizado en el texto de una placa de bronce es por demás elocuente: “Una cruz mayor que identifica el valor y la presencia de una raza indígena con antiguos pobladores. Reconocimiento de la Municipalidad y población fueguina. Río Grande, julio de 1986”. Algo similar ocurre con el intento de descripción oficial del lugar: “Referencia histórica. En este camposanto descansan en paz los pioneros que posibilitaron los primeros pasos de la Misión Salesiana y los primeros capítulos de la historia de Río Grande. Municipalidad de Río Grande”.
A pesar de las frases de ocasión, de las estatuas y toponimia, del acompañamiento social que han tenido los representantes de la comunidad indígena y de las esporádicas iniciativas en su favor, las imágenes que acompañan a este artículo tienen mayor contundencia que cualquier discurso. A los nativos fueguinos ni siquiera les dejaron la posibilidad de que perduren sus nombres y sus restos siguen siendo tratados con el mismo desprecio que en la época de la primeras coexistencias con los europeos, que pusieron fin a su próspera y milenaria existencia en unas pocas décadas.

Publicado en El Diario del Fin del Mundo

11 septiembre 2010

Murió Wilebaldo Solano, último líder del POUM español






El dirigente trotzquista Wilebaldo Solano, último líder del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), falleció, el 7 de setiembre, en Barcelona a los 94 años, a causa de un derrame cerebral.
Nacido en Burgos en 1917, Solano, que también trabajó como periodista, había estudiado Medicina y militó desde muy joven en la Juventud Comunista Ibérica, de la que fue secretario general durante la guerra civil.
A partir de 1937 fue uno de los miembros del comité ejecutivo clandestino del POUM. Fue detenido en abril de 1938 y permaneció en la cárcel hasta el final de la guerra. Luego marchó al exilio y se estableció en París. Tras un viaje clandestino a España, fue elegido secretario general del partido marxista.
Como periodista, dirigió en el exilio La Batalla, trabajó para la agencia France Press entre 1953 y 1981 y escribió el ensayo El POUM en la Historia. Andreu Nin y la Revolución española, de 1999.
A manera de homenaje, reproducimos la entrevista publicada en abril de 2006.

 

A 75 años de la instauración de la Segunda República Española

Wilebaldo Solano (dirigente del POUM):

“El socialismo había dejado de ser una utopía”


El último secretario general del POUM tiende una mirada retrospectiva sobre la lucha de los republicanos, el sorprendente poder autogestionario de las masas españolas, las divergencias con León Trotski, la barbarie estalinista y recuerda a una de sus principales víctimas: Andreu Nin. Sigue creyendo en el socialismo pero considera que es imprescindible hacer un profundo análisis y replanteo.

Entrevista: Bernardo Veksler

(Desde Barcelona).- “Con la República se rompe con una tradición histórica, se rompe con los restos del imperio que representaba la monarquía española. Eso es lo que la gente saluda. La gente era tan feliz...” Es el primer recuerdo que destila Wilebaldo Solano de esos acontecimientos. Entonces, con tan sólo quince años, comenzaba a vivir esperanzado la revolución en ciernes que estaban protagonizando las masas ibéricas.
En su hogar de Burgos, desde muy pequeño percibió las convulsiones sociales que se vivían. Su padre era un militar de izquierda y sufrió las represalias de los defensores de la agonizante monarquía. Así, se fueron forjando sus  convicciones.
En esos tiempos, la adolescencia se consumía rápidamente y los jóvenes se veían convocados a participar de las intensas luchas políticas de las que era muy difícil abstenerse.

Paradojas republicanas


El  aplastante triunfo en las elecciones municipales de los socialistas y republicanos, el 14 de abril de 1931, determinó la caída de Alfonso XIII y la instauración de la Segunda República. “Se abre un proceso donde la gente cree –explica Solano-  que los dirigentes burgueses y pequeños burgueses van a hacer cambios en el país, empujan en dirección de un cambio en la enseñanza, contra la Iglesia, se obligó al gobierno a cerrar iglesias, colegios religiosos y hubo una gran transformación... La gente creyó que tenía una dirección nueva, intelectuales nuevos... Tenía una enorme confianza en esos dirigentes (..) Hoy, algunos exageran por interés o para delimitarse de la sociedad actual y la presentan como una gran fiesta. Si, fue una gran fiesta, la gente tuvo una enorme confianza para hacer un cambio radical en España. El hecho de que en 1934 (la insurrección en Asturias) se hiciera lo que se hizo para defender la República... La gente creía que la perspectiva de una sociedad socialista había dejado de ser una utopía y estaba al alcance de la mano”.
“El anarquismo jugó un papel capital –continúa-, hay que reconocerlo, muy pronto la CNT se hizo de un peso de masas enorme, era una organización sindical formidable. Nosotros estábamos dentro de la CNT, tratamos de influir en las directivas y ganábamos militantes para el POUM. Los jóvenes creamos un grupo sindical de estudiantes dentro de la central obrera.”
La irrupción de las masas hizo que las reivindicaciones populares históricas se pusieran a la hora del día. Cataluña, cruzada por reclamos autonómicos y una clase obrera muy radicalizada, estaba en permanente ebullición. Allí es donde se desarrollan prioritariamente la Izquierda Comunista Española (ICE) liderada por Andreu Nin, identificada con la Oposición de Izquierda Internacional, y el Bloque Obrero y Campesino (BOC), cuyo dirigente era Joaquín Maurín. En 1935 se fusionan dando origen al Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM)
Solano recuerda ese proceso: “Nosotros hacíamos críticas, reclamábamos que se avanzara. Siempre tuvimos una política clara y ganábamos gente muy rápidamente. Después de la unificación, teníamos gente en Galicia, en Extremadura, en Asturias, en el País Vasco... Antes de que se constituyera el POUM, ya en La Batalla escribíamos todos, hacíamos actos juntos. Llegamos a federar a todas las organizaciones obreras de Cataluña, salvo la CNT. Teníamos un partido con gente de mucho valor.”
En el partido coexistían “dos generaciones–agrega-, los que tenían cuarenta años y los que tenían alrededor de veinte. Los jóvenes hacíamos de todo, desde teatro de masas hasta competencias de ciclismo, creamos una escuela marxista... Estos jóvenes le dieron un impulso fundamental al POUM, que contaba con unos ochenta cuadros jóvenes notables. La fusión nos asentó muy bien. Nosotros en Cataluña teníamos una posición prioritaria, más fuerte que los otros partidos”

- ¿Podría haberse derrotado a la sublevación del general Franco?
- Si, al principio, operando más rápidamente. Hubo una cierta alegría que no convenía. Nosotros aplastamos a los militares en Cataluña, fue una cosa fantástica. Los anarquistas hicieron un seguimiento de los movimientos en los cuarteles y descubrieron que entraban muchos vestidos de paisanos y los vestían de militares, porque no confiaban en los soldados y había oficiales que habían desertado. Entonces hubo una acción para aislar al ejército y descomponerlo. ¡Eso salió tan bien y se los aplastó tan bien!. Luego vino lo de Madrid. Recuerdo la primer discusión, cuando hubo gente que decía que no hay que quedarse en Barcelona, que había que ir a Zaragoza. Hubo un movimiento de acción rápida para poderse imponer, luego con el paso de los días se atenuó. Comenzó la organización que había que hacer, pero no se comprendió que ellos tenían una fuerza importante, sobre todo con el ejército de Marruecos y que en algunos sitios de España ya se habían impuesto, en Burgos, en Salamanca, etc. Había que pasar a la acción más rápidamente y preparar un ejército de guerrillas. Pero, nosotros no lo hicimos, esperamos demasiado... Después, con la ayuda de la aviación alemana avanzaron hacia Madrid.
Creíamos que habíamos ganado y no habíamos ganado, y se abrió una lucha donde intervenían fuerzas internacionales potentes contra nosotros y otras fuerzas no nos iban a ayudar. La URSS no nos ayuda al principio, los socialistas franceses tampoco... Entonces los franquistas encontraron un apoyo extraordinario.

- Trotski sostuvo que hubo una debilidad política más que militar, la falta de un programa para el campesinado, entre otras falencias.
- No, el tema de la tierra fue maravilloso. En Valencia, yo lo viví. Después de los combates de Barcelona, el partido me envió a Valencia, que era la zona agrícola más importante de España. Se había constituido un comité obrero y popular que fue el poder. El gobierno de Madrid nos envió a una delegación oficial, la rechazamos y se consideró que el comité era el poder obrero único, ni comité de ministros, ni generalitat, nada. Íbamos a ver que había pasado y ya se habían colectivizado las tierras, la propia gente lo había hecho, Tantos historiadores han hecho cosas y no se han dado cuenta, verdaderamente no.
El secretario general del POUM de Madrid estaba en Galicia en un congreso, que fue un error hacerlo en ese momento. Entonces se decidió que (Julián Gómez) Gorkin, que estaba en Valencia, y (Juan) Andrade, que estaba en Madrid, fueran a Barcelona, que fue otro error. Entonces, a mí, que era uno de los más jóvenes, se me dijo tu tendrías que ir a Valencia, que conoces el lugar. Hay que hacer un periódico, tú eres un buen orador...
Yo me quedé asombrado con lo que hizo la gente. Fuimos a la isla de Ibiza y la ocupamos. Pensamos en Mallorca y pedimos la flota. Tuve una conversación con (Indalecio) Prieto, quien nos dijo que la flota estaba en el estrecho y que no se podía hacer lo de Mallorca. Lo intentamos con la intención de ligarlo a lo de Cataluña, pero la flota tardó, pese a que los marinos se portaron muy bien, se apoderaron de los buques. Pero el ministro de Defensa tenía la obsesión de que estuvieran en el estrecho para evitar el paso de las tropas de Franco, pero los alemanes se dieron cuenta y mandaron los aviones.
Hubo errores, hubo que haber procedido más rápidamente, aun teniendo en cuenta la situación internacional. Yo recuerdo que discrepé con Maurín y Nin, quienes decían que la situación internacional era favorable. Yo dudaba, Hitler, media Europa bajo el fascismo, Mussolini, los socialistas en Francia ¿qué harán? Teníamos que hacer una acción muy rápida. (Buenaventura) Durruty tenía el mismo punto de vista y él se fue a Aragón enseguida. Pero no tuvo el armamento necesario para llegar al País Vasco y ocuparlo.

- ¿Cuáles fueron los aspectos más destacados de la autoorganización de las masas?
- Eso aquí se hizo bastante bien. En ningún país del Este hubo una colectivización como la que se hizo en Valencia. Los obreros se presentaban en las fábricas y controlaban la producción. Era asombroso con la rapidez con que se resolvían los problemas. Había cuadros técnicos que colaboraban con los obreros y ocupaban puestos en las direcciones de las empresas. En toda situación así hay problemas, no cabe la menor duda, lo que sorprende en el caso español es que no se vieron tantos problemas, se resolvían con mucha rapidez.
Recuerdo que una vez estábamos sentados en un café de La Rambla, tres o cuatro días después de la victoria en Barcelona. Estaba Durruty, había un oficial del ejército que se había pasado a nosotros, había una discusión sobre la situación. Nin, de repente, dice: “es extraordinario, todo marcha, los trenes, los tranvías, las fábricas...”. Durruty agrega: “pues, es natural...” y Nin insistió: “yo pienso en Rusia, allí se precisaron años, meses para resolver algunas cosas, aquí con que rapidez se resuelven, como si nada”. Todo funcionaba enseguida en manos de los trabajadores, eso fue una experiencia increíble. Ahora, con el tiempo, cómo hubiera marchado todo eso, eso es otra cosa. Pero el hecho real fue así. Muchos dicen que fue sólo en Barcelona, en Cataluña, en Valencia... pero en muchos pueblos de Aragón y de Castilla había pasado lo mismo.

- ¿Cómo comienza a desencadenarse la represión estalinista?
- La ayuda soviética tardó demasiado en llegar, mandaron técnicos militares, políticos, policías y se apoderaron del aparato del Estado. Poco a poco, con las jornadas de mayo, aprovecharon la ocasión y se fueron apoderando de todo el aparato del Estado, esto transformó toda la situación.
Estoy recordando tantas cosas, quizás las mezclo, cuando uno ha visto cosas como estas... Cuando se abrieron los archivos de Moscú, descubrimos que los informes políticos que mandaban desde España, en lo esencial coincidían  con la unidad de todos los partidos, no atacaban al POUM, nosotros estábamos con el PC en todos los comités de España. Pero cuando se constituye la junta de defensa de Madrid, es la primera vez, el PC pide que el POUM no esté.
En esos informes, el general (André) Marty sostenía que había que intensificar la ayuda militar y, desde el punto de vista político, había que mantener la unidad que se había establecido. Incluso hubo cartas con elogios al POUM. Stalin dijo que si y ocho días después lo mando a fusilar.
Había discusiones en el círculo íntimo de Stalin, eso abrió un breve período de vacilaciones y luego la intervención de la manera que se hizo con la llegada de emisarios y de las brigadas internacionales. Uno duda, habría que estudiar la cosa mucho más a fondo. (Pierre) Broué insistía mucho en que existían dos tendencias, la de irse, no mezclarse para no generar conflictos con los alemanes, franceses...  No hay ataques contra el POUM y había una unidad completa, quien rompió la unidad fue Moscú. Ese es el hecho más terrible de toda la Guerra Civil, porque si no se rompía la unidad se podría haber hecho mucho más, los ataques contra el POUM, la CNT intervenida... se generó una confusión que fue muy perjudicial en ese momento. La unidad era salvadora era lo que había que hacer. Luego, comunistas que rompen con el PC, consideran que fue un error, que había sin discusión que mantener la unidad, en el curso de la discusión y el trabajo hay divergencias, bueno, como en cualquier sitio se superan, si no se superan se aprueban por mayoría, pero no se excluye a nadie de la lucha contra Franco.

La desaparición de Nin


El 16 de junio de 1937 es detenido Nin. Dos meses más tarde, las autoridades dan un comunicado informando sobre su desaparición. Mucho después, se supo que había sido sometido a brutales sesiones de tortura por parte de los agentes de la GPU, con el infructuoso propósito de arrancarle una declaración condenatoria del trotskismo y una autocrítica reconociendo su supuesta colaboración con el franquismo. Posteriormente fue ejecutado en los alrededores de Alcalá de Henares, sin que se sepa el destino final de sus restos. La conmoción que provoca el suceso escandaliza a la izquierda mundial y pone en aprietos, momentáneamente, al plan exterminador del estalinismo.
Al enterarse, Trotski sostuvo que Nin era “un veterano e incorruptible revolucionario.(...) Rehusó colaborar con la GPU para arruinar los intereses del proletariado español. Éste es su único crimen. Y lo pagó con su vida”.
“Nadie imaginaba –recuerda Solano- que la brutalidad llegara a esos extremos, nadie imaginaba eso, no cabe la menor duda. Luego tuvimos que tener esta cosa increíble, curiosísima, de que cuando el ejército ya está organizado, nosotros teníamos una División muy importante que se llamaba la 29, nos encontramos que la disuelven. Nos encontramos que los compañeros que tenían grados, capitán, comandante, etc., tenían que presentarse a la caja de reclutamiento, con el peligro que podían correr. Entonces, plateamos la cuestión al Comité Nacional de la CNT, ellos tenían una oficina de tipo militar que controlaban sus fuerzas y los compañeros que estaban en situación difícil los poníamos en relación con ellos y los ubicaban en sus unidades. La CNT se portó muy bien y los socialistas también. En la División 29 hubo hasta comunistas enrolados, allí no había diferencias y nosotros no las hacíamos.

Polémica con Trotski

Desde la instauración de la República, Trotski dedicó gran parte de su tiempo a escribir sobre los sucesos de España, intercambió una gran cantidad de cartas con Nin y fue tema de debate permanente en su corriente internacional. 
“Creo que a Trotski no se le explicó bien –afirma Solano-, si se le hubiera explicado lo hubiera aceptado. Hubo un problema con él que se prolongó durante la Guerra Civil. Acá vinieron varios militantes trotskistas de EEUU y de otros países, algunos en plan de turismo revolucionario, otros fueron al frente o colaboraron con nosotros. Nosotros abrimos las puertas del partido a todo el mundo. Vinieron grupos que estaban divididos en sus países y trajeron un poco los problemas de ellos.
Trotski no veía bien la unificación de la  ICE y el BOC, no sé por qué. Maurín tenía grandes simpatías con él, se habían publicado muchos de sus artículos, no se tenía una postura contraria a Trotski. En la crítica al estalinismo, sobre lo que pasaba en la URSS teníamos la misma posición. En España, la gente quería formar un partido que no tuviera las posiciones sectarias de la Internacional Comunista. Entonces, eso nos dio una gran fuerza. Ahora, viéndolo con la perspectiva de los años me asombra, llegamos a reunir tanta gente y de tanto valor que si hubiéramos estado en el poder podríamos haber ofrecido algo que los demás no ofrecían...”
“¡No es justo! ¡No es justo!”, responde con firmeza ante la referencia a algunas cartas del dirigente de la Revolución Rusa que consideraba al POUM responsable del fracaso español por su adhesión al Frente Popular y otras inconsecuencias. “El trotskismo en muchos países estaba dividido y Trotski tenía que navegar entre las fracciones. Como en Francia la historia de (Pierre) Naville y (Raymond) Moliner. Hubo cosas bastante graves y Trotski, como todo el mundo, con sus pasiones, según las actitudes que se tenía con él, reaccionaba.
Nosotros fuimos los que pedimos que viniera a Barcelona, era un poco una locura. Nin hizo todo lo posible, lo trató con el consejero de gobierno de la Generalitat para que pudiera salir de Oslo y se logró, finalmente, que fuera a México. Él lo sabía y estaba bastante contento. Fue una delegación nuestra a México, con el pretexto de la relación política, aunque en realidad fuimos a buscar armas, y se fue a ver a Trotski, se hizo la guardia en Coyoacán y estuvo encantado. Allí les dijo que se había equivocado. Luego la carta que hace cuando lo matan a Nin reconoce que fue quien se batió con los rusos.”
“Yo conversaba mucho con Nin –continúa-, quería sacarle cosas de la Revolución Rusa, pero él era muy modesto, no presumía de haber estado con Lenín, con Trotski. Me he enterado cosas de Nin por amigos suyos. Yo estuve mucho con él porque íbamos a los actos como parte de los cuadros de oradores del POUM. A Trotski le tenía una gran admiración y respeto, pero el caso de las luchas internas del trotskismo le fastidiaron mucho. Yo recuerdo que hablamos del tema y le dije porque no iba a verlo a Royan (Trotski estuvo en Saint-Palais, cerca de Royan, en julio-septiembre de 1933), entonces él me dijo que Trotski se había portado muy mal y se enfadaron, una cosa de orgullo. Nin me dijo: “Ah, tu no sabes, tiene muy mal genio...” Yo creo que Trotski se dio cuenta de que el POUM era una cosa mucho más seria y su última carta así lo prueba. Así nosotros le hubiéramos explicado la cosa... Por ejemplo, la entrada en el consejo de la Generalitat, a mí personalmente no me gustó, tampoco la composición del comité de milicias. La postura de la juventud fue distinta a la del partido, la juventud tuvo posiciones más avanzadas, el partido consideraba que era normal porque era la vanguardia del partido. Cuando discutimos lo de la colaboración con la Generalitat  a mí me pareció un error, porque Nin convergía con gente bastante inepta, además, le daban el Ministerio de Justicia, que planteaba problemas muy serios, a mí no me gustó. Nosotros discutimos esto sabiendo que no era un gobierno burgués clásico. Cataluña era una nacionalidad del estado, había adquirido el poder y ese poder era bastante limitado. No era un crimen, no entramos en un gobierno burgués, había una situación revolucionaria, todo estaba cambiado. Lo más importante era que estábamos en todos los comités revolucionarios de Cataluña, no había ayuntamientos, diputaciones, etc. ... Y jugamos un papel muy importante, pero eso no se le explicó a Trotski”.
Solano recuerda que “hace unos años, Pierre Broué se encontró con la viuda de Bujarin en una reunión de Memorial (entidad que se ocupa de las víctimas del estalinismo), al parecer hablaron bastante sobre España y antes de despedirse le dijo: “le doy un fuerte abrazo para los militantes del POUM, que supieron hacer frente al estalinismo con mucho coraje”.
Entonces se emociona y sus ojos se humedecen al revivir todas las patrañas inventadas por el estalinismo y de las fuerzas que tuvieron que invertir en desmontarlas. Una lágrima comienza a surcar ese rostro curtido en mil batallas.

Actualización socialista


Sufrió la cárcel en la República. Luego, al participar de la resistencia al nazismo, en su exilio francés fue condenado a trabajos forzados en un campo de concentración, donde también sufrió la amenaza de los presos estalinistas. Durante el franquismo realizó ingentes esfuerzos para organizar la resistencia y vigorizar al POUM.
En el umbral de los noventa años, sus expresiones trasuntan el vigor de jornadas pasadas, su rostro se trasforma cuando con elocuencia redondea sus ideas. Su cuerpo menudo parece agigantarse al ritmo de su voz y sus gestos, cual en una tribuna contagia su optimismo por el futuro.
“Entramos en otro problema el juicio sobre la época en que estamos. Yo considero que el hundimiento de la URSS y de los países del Este nos ha pegado a todos, incluso a nosotros. Había muchos compañeros que estaban contentos porque se verificaba que teníamos razón,  nosotros luchamos contra Franco, contra los estalinistas y teníamos razón en todo. Pero, y qué pasa, por qué ha ocurrido... Millones de gentes, comunistas y no comunistas, creían que allá había un socialismo, no sabían qué había allá adentro. Se hundieron los PC´s, los propios socialistas sufrieron el choque,  la noción del trotskismo también y la propia noción del socialismo está en cuarentena para millones de personas en el mundo. Es decir, que ahora hay que reunir una batalla por el socialismo que no es la que hemos reunido en otra época. Hay muchos compañeros que no quieren, que consideran que es demasiado complicado... Hoy, hay que pensar, hay que escribir, hay que hacer una análisis más a fondo de la experiencia estalinista. De la misma manera que el capitalismo tiene fracasos y continúa, nosotros debemos continuar.
Yo no creo que el sistema capitalista pueda resolver los problemas de la humanidad. Yo sigo creyendo en el socialismo, solamente que hay problemas, que tenemos que saber qué tipo de partido, qué tipo de sociedad y demás, teniendo en cuenta lo que ha pasado allá y lo de China  mismo. Desde que se empezó a conformar la idea del socialismo las cosas han cambiado. Usted no puede decir a la gente hoy que está por la dictadura del proletariado porque nadie lo comprendería. Entonces es un error decir que estamos por la dictadura del proletariado, hoy no lo podemos hacer. Probablemente, en nuestro ideal la dictadura del proletariado no hubiera sido lo que fue, pero la experiencia, lo que ha pasado hay que tenerlo en cuenta.
Lenín cuando hace la NEP, los bolcheviques se plantean problemas, hay una discusión, es un cambio fundamental... No sé hasta donde se llegó, todo eso hay que enseñarlo pero no de la manera que se ha hecho en estos años. No se trata de revisionismo vulgar, se trata de análisis lógico de una experiencia cualquiera.
Después de la Comuna de París no se podía repetir lo mismo, había que ver qué errores se habían cometido. Hoy es igual. Necesitamos el juicio de valor de los errores que pudimos haber cometido nosotros si queremos realmente evitar que siga dominando el capitalismo, que nos hace una guerra en cualquier sitio, cualquier día, es una locura...
Necesitamos de un socialismo que saque conclusiones de la experiencia y que haga el cambio en beneficio de la humanidad.”


******Recuadro************

El POUM hoy


El portal de la Fundación Andreu Nin (www.fundanin.org) brinda una exhaustiva información sobre la República y el POUM, biografías sobre sus líderes y cuadros destacados, y sobre las figuras relevantes del marxismo. Además, cuentan con una profusa bibliografía alusiva y se difunden una gran cantidad de links de diversas corrientes de izquierda.
El cine es otra de las actividades, además de promover películas como Tierra y Libertad, Operación Nikolai y una creciente cantidad de documentales que recobran la verdadera historia de la gesta española,  están en curso la elaboración de otros seis filmes sobre el exilio republicano con la televisión catalana.
Mantienen contacto con agrupaciones diversas. Solano nos cuenta que “una organización rusa llamada Praxis está haciendo cosas muy interesantes, tenemos con ellos una relación muy estrecha. Tenemos el proyecto de traer una delegación a Madrid y a Barcelona y hacer algo con ellos, es asombroso porque hay una gran afinidad. Estamos en contacto con varios militantes, hace poco estuvo en mi casa de París una profesora de la Universidad de Moscú, y es increíble coincidimos en todo”.
Realizan periódicamente actos y conferencias en diversas ciudades de España y Francia.
Tienen el plan de dotarse de sedes de la fundación para Madrid y Barcelona.
Entre los propósitos que sostienen en su portal se destaca el siguiente párrafo:
“A pesar de los importantes avances que se han producido en los últimos años en  la recuperación de esa memoria histórica sigue siendo un imperativo político la reivindicación de quienes defendieron el honor del socialismo contra el fascismo y el estalinismo. Vamos a traer el recuerdo de aquellos y aquellas a quienes se ha querido expulsar de la historia. Sin dogmatismos. Sin caer en la estúpida tentación de pensar que su legado nos librará de la tarea de pensar una realidad en constante evolución. Sin dogmatismos. Sin convertirles en la base de nuevos catecismos. Sin creer que todo lo que hicieron y dijeron fue justo y correcto.  No queremos levantar estatuas”.

PUBLICADO EL 9-9-2010 EN www.argenpress.com.ar

14 junio 2010

Falleció Anne Chapman.

Este artículo fue escrito luego de la entrevista que sostuve con Anne Chapman, el 27 de febrero pasado, en el marco del film documental que estoy realizando. La noticia de su muerte me llenó de pena, porque es una página que se cierra de la historia fueguina.
El título de esta semblanza que escribí, de alguna manera, imponen que la desaparición de esta exquisita mujer configura una segunda y definitiva extinción de los nativos fueguinos.
Tierra del Fuego atesorará la invalorable labor de esta científica, aportó como pocos al conocimiento de nuestra sociedad y su luctuosa historia.
Este artículo es una síntesis de las sensaciones que se me produjeron en el momento de la despedida, también es un reflejo de la calidez humana y de la especial sensibilidad que se podía percibir en su conversación y sus recuerdos. Recordarla así, tal vez sea el mejor homenaje.

A continuación se transcribe la publicación del artículo en la edición del 15 de junio de 2010, de El Diario del Fin del Mundo:

Anne Chapman, Por Bernardo Veksler


Tras el fallecimiento de la antropóloga franco-americana que realizó las investigaciones más importantes de los últimos 50 años sobre pueblos indígenas australes, El Diario del Fin del Mundo reproduce una entrevista que se constituyó en el último testimonio periodístico que registró la prensa fueguina.


El 27 de febrero pasado nuestro compañero Bernardo Veksler la entrevistó en la casa que habitaba cuando residía en Buenos Aires; publicado por EDFM el 10 de marzo, éste se constituyó en el último testimonio periodístico que registró la prensa fueguina de esta incansable mujer que fue uno de los puentes que nos permitió a muchos conocer parte de la identidad cultural de los pueblos originarios de la Tierra del Fuego.
El cuidadoso pero apasionado relato de Veksler vuelve a tomar fuerza cada vez que uno lo lee. Qué mejor oportunidad que ésta de bucear en esas sensaciones que trasmite el periodista y escritor, para tener la certeza de que Anne Chapman sobrevivirá a la misma muerte, que la transformó en inmortal, este sábado en París.

Conversando con Anne Chapman

A través de su voz perviven las etnias fueguinas



La cita era a las cinco, en su casa de Belgrano, un edificio de tres plantas sin ascensor. Una construcción de mediados del siglo pasado que resiste con gallardía el acorralamiento que le proponen las construcciones de la modernidad, es el sitio que la cobija cuando reside en Buenos Aires. En la tercera planta, me recibió con la misma amabilidad que recordaba de entrevistas anteriores, me indicó el lugar que había designado para conversar, debimos atravesar una sala con sus paredes adornadas de libros y su estudio con un gran escritorio en forma de ele donde se desplegaban ejemplares de conchas marinas, su notebook y algunos mamotretos anillados, que luego me diría que eran sus diarios y que estaba revisándolos.
El ambiente elegido para conversar era un espacio ganado a una terraza poblada de macetas y plantas, que gracias a sus cuidados sobrellevaban el verano porteño. En el luminoso ambiente sobresalía en una de las paredes la portada enmarcada de su libro sobre Darwin en Tierra del Fuego.
El costado de una mesa redonda se convirtió en el escenario de nuestro diálogo. Su menuda figura se acomodó en una silla frente a mí y comenzó a desgranar sus vivencias sobre las etnias fueguinas. Su dulce voz se apasiona con los recuerdos: “Lola sabía que era la única que podía dar a conocer los cantos selk`nam y, a pesar de su dolor por la pérdida de sus doce hijos, casi todos de adultos, tenía momentos de alegría. Ella trasmitía sus conocimientos con la idea de que eran para mi patrón, para ella todos tenían un patrón. No sabía que no lo tenía, el único que podía ser considerado así era (Claude) Levi Straus…, Lola decía que eran para los del norte, para los tehuelches que eran a los únicos que concebía en ese lugar”. Su voz se enternecía cuando describía su optimismo a pesar de las penurias vividas y cuando, en otro tramo de la charla se refirió a Ángela “ella recordaba que en el año 21 o 22 en la estancia Viamonte hubo una huelga de peones que reclamaban aumento de jornales, le pagaban seis pesos y, finalmente acordaron pagarles veinte, pero cuando cesó la huelga le pagaron cinco”.
Tenía preparado para obsequiarme su libro sobre el Hain, publicado recientemente en Santiago de Chile en el marco del Bicentenario. Allí, relata particularidades interesantes de su investigación y se exponen algunas de las fotografías que Martín Gusinde tomó a los nativos en unas de las últimas ceremonias rituales. Esa conmovedora ofrenda me sorprendió.
Con su español impregnado de acento francés e inglés, recordó a Cristina Calderón –última exponente de la etnia yagán- de Puerto Williams, y a su hermana Úrsula fallecida unos años atrás. “Siempre que estoy en Tierra del Fuego voy a visitarla”. El afecto que supo construir con los entrevistados permite imaginar su trato con Lola, Ángela, Federico o Garibaldi. “Su nieta casi todas las semanas me llama por teléfono, ahora está en Alemania investigando en los archivos de Gusinde, se casó con un alemán que vivía en Puerto Williams, tuvo un niño y se fue a Europa. Yo tenía unas fotos…” Se levantó a buscarlas, sus pasos temblorosos la llevaron a otra sala, demoraba porque no conseguía localizarlas, “pero las tengo en la computadora, ¿tiene tiempo para verlas?” Fuimos hacia su escritorio, mientras se lamentaba, “las había visto, las tuve conmigo…” Luego de una búsqueda por el ordenador, sorpresivamente se levantó y se marchó. “¡Acá están!”, había recordado donde las había dejado y venía a mi encuentro para mostrármelas. En ellas se veía a Cristina, a su nieta, su bisnieto y al alemán que había contribuido a engendrarlo. Nuevamente florecía la ternura del relato describiendo la foto.
También tuvo en su recuerdo a doña Enriqueta, “era muy buena, yo la quería…”. Me mostró una fotografía que tomó en la costa sur del lago Fagnano, donde se ve a la India Varela, a su último esposo, y a dos de sus hijos. “Con ella tiene que hablar, ella sabe mucho de las cosas que les contaba su madre. Trabaja en Gobierno”, y me mostró una foto actual de su descendiente.
Recordó a Garibaldi, “fue quien más se asimiló a la nueva vida. Pero quien era más inteligente y no se asimiló nunca era Federico Echelaine, siempre fue peón y fue un gran informante para mí. Él sabía los nombres de los cazadores de indios, había siete u ocho nombres que quedaron registrados en la historia como los asesinos…”
-¿Usted fuma?
- Si.
- Ah, entonces podré encender uno. Deje, le convido de los míos.
Su placer por el cigarrillo era una nueva sorpresa. “Sólo fumo cuatro o cinco cigarrillos por día…”
Habían pasado más de dos horas de charla, de relatos del Hain; de las diferencias entre los haush y los selk`nam, de que los primeros “eran más pacíficos” y los segundos más guerreros, por eso “los fueron acorralando en la península Mitre, pero también estaban en San Pablo, eran más antiguos en Tierra del Fuego”; de que tal vez Ángela o Garibaldi “hayan alcanzado tener defensas para soportar las epidemias”, por haber sobrevivido a pesar de los contactos que tuvieron con los blancos; de la “falta de humanidad de los estancieros”, de las matanzas y epidemias, y de sus nuevos proyectos editoriales.
El ambiente paulatinamente fue quedando en la penumbra, su entusiasmo por conversar no declinaba, pero presumí que podría llegar a estar cansada y sentí que había llegado la hora de la despedida, la cordialidad de siempre, y la sensación de que su afecto también dejó su huella en mí.
Al caminar y tomar distancia del edificio, me quedaba la sensación de estar rodeado por una especie de aureola que me acompañaba y aislaba del contexto que delineaban mis pasos. Es tan fuerte y conmovedora su pasión por esos vínculos que comenzó a construir en los años sesenta, que marcaron su vida y se constituyeron casi en familiares, que, a través de su voz y sus descripciones, es posible sentir que las etnias fueguinas persisten en sus correrías por las estepas, que sus canoas aún transitan por el Beagle portando los fuegos que calientan a las familias, resistir la idea de la extinción e imaginar de que continuarán prosperando en Tierra del Fuego mientras Anne Chapman esté viva.